2.10.12

PERIODISTA, HOY ES TU DÍA

Quien no camina por las calles en su proceso no observa la pobreza, la desigualdad de números ni el sufrimiento de las personas. No atender a los demás no es simplemente un desacuerdo de colores. Es en primer orden, un sinsabor de emociones encontradas, entre el obrar solidariamente o el trabajar insensiblemente por mostrar al mundo el dolor común de la gente.
 
Ser periodista es una cuestión complicada, más aún si como principiante deseas estrenarte con lo mejor de lo que piensas haber aprendido en las aulas. Las aulas son muy importantes. Las calles, lo son también. No me atrevo a decir aún más, porque hasta ahora lo estoy dudando. Lo prefiero de manera equivalente.
***
Son diez para las dos de la tarde y el clima es desesperante. Un calor insoportable como el provinciano. La variedad de situaciones en Nuevo Chimbote se torna confusa. Es jueves, la redactora acaba de llamar al celular a pedir las notas recogidas. Por lo menos dos o tres para el noticiero y una para sacarla en vivo en directo. Probable hundimiento de Nuevo Chimbote ante los riegos indiscriminados de los agricultores de Chinecas. Autodenominado Presidente del Comité Anticorrupción de Nuevo Chimbote arremete contra Valentín Fernández. Niños de Nuevo Chimbote son atacados por unos malhechores durante paseo por Lacramarca.
 
Me preparo, ordeno una por una las notas periodísticas, de modo que la redactora lo entienda en la brevedad, y logre completar la estructura del programa del día. El noticiero se emite a las dos en punto y debe estar todo listo.
 
La de los niños queda para enlazarlo en directo, pronto, consigue a los padres que deben estar en la comisaría o en el municipio. El encargado del área de recreación debe estar por ahí. Busca al jefe del área. Pronto, que ya salimos al aire. Y estés atento a mi llamada, no contestes ninguna otra.
 
Imagino las mil formas de encontrar a los protagonistas. Es mi primera salida en directo. Mi mente coge los modelos que salen a las siete de la noche o a las siete de la mañana en los noticieros nacionales a la hora oficial. Los reporteros son audaces, ágiles, habladores, no podré estar a la altura de ellos pero sí lo intentaré. Cada vez hay más presión. No hay nadie en la municipalidad ni en la comisaría. He intercambiado espacios varias veces y nada. El efectivo me ve desesperado y dice que me calme. Van a llegar a denunciar, anuncia. La redactora insiste: Tenemos que salir al aire, consigue algo, ahoraaaa…!!!
 
Los minutos pasan y ya casi están por anunciarme y no tengo nada. Una visita más al municipio y veo algunas madres reclamando en la oficina de alcaldía. Desean entrar. Algunas lloran. Preguntan dónde está el señor que sacó a sus niños. Una de ellas está enfurecida y solicita respuesta inmediata. Nadie la atiende, han cerrado las puertas y sólo observan por las ventanas.
 
De pronto una llamada más. Los tieneeeees…??? Lo tengo. Muy bien, acércate. Habla fuerte y claro. Y sé muy breve. De pronto, una sensación de nerviosismo me invade. Cada vez hay más gente y el patio de la municipalidad se hace sofocante, esto juntado con los nervios, me desespera.
 
Me encuentro solo. Algunos amigos reporteros se han ido a almorzar. Si logro contenerme, seré el de la primicia, el primero que sacó la nota, aquél a quien gracias en todos los demás medios tendrá ‘rebote’. Respiro. Miro al frente. Preparo la reportera y el celular. Me acerco tímidamente.
 
“Nos enlazamos directamente con Nuevo Chimbote, desde allí tenemos a nuestro reportero con la noticia de último minuto, adelante Jhon”. El conductor acaba de anunciarme. “Noticia de último minuto, vuelve a sonar el anunciante”.
 
“Directo en directo Jhon Azaña desde Nuevo Chimbote, para informarles que hace, aproximadamente media hora, los niños que salieron de paseo por el Río Lacramarca en un programa de entretenimiento promovido por la Municipalidad Distrital, fueron asaltados y despojados de todas sus pertenencias. Nos encontramos en el local de la comuna sureña, hasta donde han llegado las madres de familia, muy desesperadas, a buscar respuestas sin encontrar atención. Vamos a conversar con una de ellas”.
 
- Señora, cuénteme qué es lo que ha pasado con los niños?.
 
Entre sollozos y mayor desesperación, la madre narra lo que supuestamente ha sucedido, se explaya un poco. Estoy emocionado y nervioso, la dejo hablar mientras pienso la siguiente pregunta. ¿Cuántos niños son? ¿A qué hora sucedió? Cada respuesta era, para lo que vale el tiempo dentro del periodismo, demasiado extensa.
 
De pronto, el conductor me corta. Agradece por la noticia y me despide. Sin esperar las voces preparadas para el retiro, cortan mi transmisión. Pensativo, preocupado, agradezco a las madres por su colaboración y sigo conversando. Llega el responsable del cuidado de los niños, se arma el alboroto. Me retiro a un costado mientras ellas le acorralan y solicitan respuesta. Todos están bien, sólo nos han robado, nadie sufrió daños, responde.
 
Sale el jefe y se pone a conversar con ellas. Los niños ya están con nosotros. Todo bien. Vamos a conversar.
 
Mientras tanto me retiro y no hay nadie. Estoy solo. De pronto, se aparece el conductor del programa. Hace rato que el noticiero culminó y él necesita completar sus datos para otro medio de comunicación. ¿Son ellas?, pregunta. Sí, son ellas, respondo y le doy todos los datos conseguidos hasta ese momento. No hay forma de interrumpir la conversación de las madres. Nos quedamos mirando. Las ganas de confesar el temor que sentí de haber ejecutado el enlace de forma inadecuada me invade. Por los nervios, ¿creo que salió mal verdad?
 
Se nos iba la hora, me dice. Cuando te encuentres en apuros y no tienes preguntas, le pasas el celular a la redactora y que sea ella quien pregunte, de acuerdo a su esquema, y no te haces problemas. Ah, claro, tienes razón, para la próxima. ¿Te quedas aún? Sí necesito sacar más datos. Me voy a almorzar, estoy sin desayuno. Anda nomás, luego conversamos.
 
Un poco más de las cuatro de la tarde. Bueno, es típico de los periodistas tomar la comida muchas horas después de lo indicado. Llego a mi cuarto, voy a revisar si hay algo de comer. Suena el celular.
 
Hola Jhon. Antes que nada, necesito que me escuches y pongas mucha atención en lo que te voy a decir. Cuando tú preguntas –qué ha pasado- es obvio que la señora se va a explayar en sus declaraciones. Imagino que en la universidad te vienen enseñando sobre las 5W, necesito que lo pongas en práctica. Yo redacto un resumen para los titulares de salida del noticiero y esta vez se me complicó mucho porque estábamos sobre la hora y tú no sacabas los datos que necesitaba. Tómalo como una crítica constructiva y la próxima lo harás mejor. Por lo demás, gracias por el despliegue, por haberte quedado hasta conseguir la nota. Mañana te esperamos.
 
No sé si para preocupación o tranquilidad. La llamada me dejó muy pensativo. Los próximos enlaces lo grabaré para analizar los errores, las evasiones en los datos recopilados. Todo estará bien criticado por mí mismo. Vamos para adelante que ya tienes tu primer enlace en vivo y no será el único.
 
Periodista en sus inicios.
 
La personalidad del periodista es a veces sorprendente. Le gusta ver la vida con una tranquilidad que llega ser en ciertos casos exagerada; siempre sonríe, siempre está dispuesto a divertir a las personas que están a su alrededor, incluso si no las conoce. Aunque hay otros más tímidos, pero esa timidez se la quitan cuando llega el momento. También se discute mucho sobre la sensibilidad del periodista. Sobre todo, de los policiales. Sociales, aún más.
 
Los periodistas, tienen que ser analíticos, interpretativos, pensantes, arriesgados, decididos, convencidos, preparados, efusivos, efectivos, prolijos, cuidadosos, meticulosos, eso y más, mucho más. Los periodistas son y deben ser únicos en su trabajo con una convicción social y real. La de decir la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad. No discutiré más.
Feliz día del periodista.

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