Hay
momentos en los que se te olvida que eres ya un adulto y que te has de
comportar como tal. Por eso, dudas si llamar la atención cuando uno menor que
tú piensas que se comporta mal, o si compartir sus travesuras y divertirte de
lo más insano con todas las locuras que los niños, adolescentes y jóvenes
cometen bajo la más compleja historia de sesiones risueñas.
El
caso es que el domingo pasado el Provinciano
Insoportable estaba de aniversario. Bodas
de Plata. Un cuarto de siglo de existencia. Veinticinco añazos, que no son
tantos, pero para mí son muchos y sin tantos logros que celebrar, más bien,
muchas frustraciones y fracasos que lamentar. Pero, vamos insistir –tomando los
preceptos de autoayuda–, que la cuestión es seguir adelante, sin remordimientos
y empujando el cuerpo hacia adelante. “Retroceder
nunca rendirse jamás”.
Para
celebrarlo, este provinciano se fue a
su pueblo a disfrutar del campo, de sus animales –del rico chancho que se comió–,
de la compañía de sus padres, hermanos y abuelos, del recuerdo colegial, del
huerto, la chacra, el pastoreo, la lampa, el arado, etc. Ya sé que no es lo más
genial, pero confesó que le sentó fenomenal.
***
El Provinciano Insoportable cumplió años. Ha pasado ya más de una
semana. No hubo celebraciones oficiales. Algunos de sus amigos dedujeron que
este `serrano puro’ había perdido peso, textura, color, alegría, sonrisas de la
vida.
El Provinciano Insoportable no
escribe reflexiones desde hace casi dos meses, pero piensa en escribirlos
todos los días, cuyas palabras se las va guardando hasta una nueva ocasión (y
del propio rubro).
***
Esto es lo que pasó en el
último año. Indescifrable, comparado a los 24 restantes donde hechos poco
relevantes acaecieron. Sucede que el Provinciano
Insoportable fue víctima de un gran trauma –lo contó en un post anterior–. Ha pagado algunas cuántas injusticias
laborales y académicas. Pérdida de peso, inapetencia, enfermedades, cansancio
inoportuno. Bebedor incorregible (no lo duden).
En
la tribuna antagónica. Una noticia que acarrea felicidad indescriptible a medio
año. Recuperación escalonada. Mayor participación en todo evento social,
cultural, académico, religioso, deportivo –contado también días atrás–.
Política.
Ni hablar. ¿Habrá alguien dentro de nuestro entorno quien pueda demostrarnos
que la política contemporánea es honesta?
La
política, que dice relación con el ejercicio del poder, viene del griego
"polis" o ciudad. Los medios deben ser adecuados a los fines, en toda
política que busque la construcción de una sociedad plenamente humana, si los
medios no son adecuados a los fines la sociedad que se construirá será en
contra del hombre. El aplicar medios malos, aunque sea para un fin bueno, es un
error y pervierte ese fin.
Los
fines y medios en política deben velar por la justa y clara utilización del
poder sin favorecer los intereses personales de quien lo administra.
El
político de hoy deberá demostrar que antes de sus intereses personales está el
interés social y moral. Asunto muy muy difícil.
Dicen
que "el fin justifica los medios". Como para aquellos que se esconden
detrás del laberinto. Detrás de un 'panfleto'. Detrás de personas humildes a
quienes se les llena de rencor con muchos engaños ofreciéndoles un beneficio y
luego se olvidan de ellos.
Hace
unos días fue testigo de una controversia por el poder. Espectacular. Uno que
se aferra al cargo aduciendo trabajo por los pobres y cero corrupción. El otro,
que se ufana de salir de la cuatricentenaria casa de estudios del Perú con una
gran profesión y que no busca ningún ‘miserable cargo político dentro de la
provincia'. Cada uno con sus militantes inexpertos, inoperantes, incrédulos,
inverosímiles, inocuos. Uno que otro lanza una ofensa generando la reacción
contraria. Los asuntos reales pasan a segundo plano. Los demás miembros
manifiestan sus intenciones y ‘cuestionamientos’. Final triste. Nadie es
consecuente con lo que dice. Nadie es dueño de sus ideas. Nadie opina de manera
consistente y decide sorprendentemente.
El
sueño del Provinciano Insoportable,
dice, es algún día convertirse en uno de esos líderes políticos en quien la
gente confía. Quiere pensar que todavía hay forma de cambiar la ideología
peruana, ancashina, sihuasina, huayllabambina. ¿Por dónde empezar? Ni él lo sabe.
Pero sí se está convenciendo, cada vez más, que aquí hace falta un gobierno
autoritarista, tirano, decisivo, mandón. Yo digo y se hace. Sin lugar a
reclamos. Porque cuando hablamos de democracia –tan ensuciada hoy en día– no se
logran resultados. Si se da participación ciudadana, surgen los conflictos, los
intereses personales, las discordias familiares.
Es
innegable lo que aquí digo. Hablar de oposición, es hoy en día, una cosa de
locos. Nadie se opone con firmeza y acierto. La oposición, hoy en día, es la
búsqueda provechosa de un bien.
La
única pregunta. ¿Podremos
decir ahora que él fue uno o el único alcalde que entró pobre al municipio y
terminó igual de pobre, pero logró la riqueza cultural, social y de
infraestructura poblacional?
Difícilmente.
Sólo
diré que los políticos de hoy en día, cada vez son menos políticos y más demagogos
e hipócritamente ambiciosos y/o resentidos sociales.
Vamos
a ver qué sucede en adelante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario