23.10.12

DE SUS BODAS Y LA POLÍTICA


Hay momentos en los que se te olvida que eres ya un adulto y que te has de comportar como tal. Por eso, dudas si llamar la atención cuando uno menor que tú piensas que se comporta mal, o si compartir sus travesuras y divertirte de lo más insano con todas las locuras que los niños, adolescentes y jóvenes cometen bajo la más compleja historia de sesiones risueñas.
 
El caso es que el domingo pasado el Provinciano Insoportable estaba de aniversario. Bodas de Plata. Un cuarto de siglo de existencia. Veinticinco añazos, que no son tantos, pero para mí son muchos y sin tantos logros que celebrar, más bien, muchas frustraciones y fracasos que lamentar. Pero, vamos insistir –tomando los preceptos de autoayuda–, que la cuestión es seguir adelante, sin remordimientos y empujando el cuerpo hacia adelante. “Retroceder nunca rendirse jamás”.
 
Para celebrarlo, este provinciano se fue a su pueblo a disfrutar del campo, de sus animales –del rico chancho que se comió–, de la compañía de sus padres, hermanos y abuelos, del recuerdo colegial, del huerto, la chacra, el pastoreo, la lampa, el arado, etc. Ya sé que no es lo más genial, pero confesó que le sentó fenomenal.
 
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El Provinciano Insoportable cumplió años. Ha pasado ya más de una semana. No hubo celebraciones oficiales. Algunos de sus amigos dedujeron que este `serrano puro’ había perdido peso, textura, color, alegría, sonrisas de la vida.
 
El Provinciano Insoportable  no escribe reflexiones desde hace casi dos meses, pero piensa en escribirlos todos los días, cuyas palabras se las va guardando hasta una nueva ocasión (y del propio rubro).
 
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Esto es lo que pasó en el último año. Indescifrable, comparado a los 24 restantes donde hechos poco relevantes acaecieron. Sucede que el Provinciano Insoportable fue víctima de un gran trauma –lo contó en un post anterior–. Ha pagado algunas cuántas injusticias laborales y académicas. Pérdida de peso, inapetencia, enfermedades, cansancio inoportuno. Bebedor incorregible (no lo duden).
 
En la tribuna antagónica. Una noticia que acarrea felicidad indescriptible a medio año. Recuperación escalonada. Mayor participación en todo evento social, cultural, académico, religioso, deportivo –contado también días atrás–.
 
Política. Ni hablar. ¿Habrá alguien dentro de nuestro entorno quien pueda demostrarnos que la política contemporánea es honesta?
 
La política, que dice relación con el ejercicio del poder, viene del griego "polis" o ciudad. Los medios deben ser adecuados a los fines, en toda política que busque la construcción de una sociedad plenamente humana, si los medios no son adecuados a los fines la sociedad que se construirá será en contra del hombre. El aplicar medios malos, aunque sea para un fin bueno, es un error y pervierte ese fin.
 
Los fines y medios en política deben velar por la justa y clara utilización del poder sin favorecer los intereses personales de quien lo administra.
 
El político de hoy deberá demostrar que antes de sus intereses personales está el interés social y moral. Asunto muy muy difícil.
 
Dicen que "el fin justifica los medios". Como para aquellos que se esconden detrás del laberinto. Detrás de un 'panfleto'. Detrás de personas humildes a quienes se les llena de rencor con muchos engaños ofreciéndoles un beneficio y luego se olvidan de ellos.
 
Hace unos días fue testigo de una controversia por el poder. Espectacular. Uno que se aferra al cargo aduciendo trabajo por los pobres y cero corrupción. El otro, que se ufana de salir de la cuatricentenaria casa de estudios del Perú con una gran profesión y que no busca ningún ‘miserable cargo político dentro de la provincia'. Cada uno con sus militantes inexpertos, inoperantes, incrédulos, inverosímiles, inocuos. Uno que otro lanza una ofensa generando la reacción contraria. Los asuntos reales pasan a segundo plano. Los demás miembros manifiestan sus intenciones y ‘cuestionamientos’. Final triste. Nadie es consecuente con lo que dice. Nadie es dueño de sus ideas. Nadie opina de manera consistente y decide sorprendentemente.  
 
El sueño del Provinciano Insoportable, dice, es algún día convertirse en uno de esos líderes políticos en quien la gente confía. Quiere pensar que todavía hay forma de cambiar la ideología peruana, ancashina, sihuasina, huayllabambina. ¿Por dónde empezar? Ni él lo sabe. Pero sí se está convenciendo, cada vez más, que aquí hace falta un gobierno autoritarista, tirano, decisivo, mandón. Yo digo y se hace. Sin lugar a reclamos. Porque cuando hablamos de democracia –tan ensuciada hoy en día– no se logran resultados. Si se da participación ciudadana, surgen los conflictos, los intereses personales, las discordias familiares.
 
Es innegable lo que aquí digo. Hablar de oposición, es hoy en día, una cosa de locos. Nadie se opone con firmeza y acierto. La oposición, hoy en día, es la búsqueda provechosa de un bien.
 
La única pregunta. ¿Podremos decir ahora que él fue uno o el único alcalde que entró pobre al municipio y terminó igual de pobre, pero logró la riqueza cultural, social y de infraestructura poblacional?  
 
Difícilmente.
 
Sólo diré que los políticos de hoy en día, cada vez son menos políticos y más demagogos e hipócritamente ambiciosos y/o resentidos sociales.
 
Vamos a ver qué sucede en adelante.
 

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