25.3.13

GANÓ PERÚ!!!


Miro sus fotos y una vez más la nostalgia invade mi indecoroso y desalentado regazo. En la tele Grace le acaba de confesar a Nicolás sobre su metida de pata. Él no lo puede crear, ruega que nada sea verdad mientras ella sufre, piensa, se agarra la pancita, tiene ganas de llorar, hablar y conversar con alguien y busca a su hermana. Ahora ella llora. Evoco recuerdos y de pronto suena el celular. Al otro lado están contentos, como siempre sonríen y no paran de sonreír, son jóvenes, la vida les sonríe, o son tan optimistas que a todo logran vencer con solo una sonrisa. Ya quisiera llevar esa terapia junto a mi ego, para aprender a sonreírle a la vida.
Hoy juega Perú. En la calle los hinchas están alborotados. Algunos foráneos buscan algún restaurante, bar o tienda donde colarse a disfrutar de esos noventa minutos que a todos nos emociona. Y yo, en mi solitario aposento, veo la tele y un “saco largo” acaba de revelarse ante su mujer y le dice ¡¡¡bastaaaa… que eso no es amor!!! De pronto, siento también que alguna vez pasé por lo mismo, no en las circunstancias imaginadas pero sí cuando los reclamos giraban en torno a lo que pensaba la otra persona, y, de no ser así, el mentiroso terminaba siendo quien escribe este post un poco a la ligera.
Argentina gana por tres goles y dicen que Colombia también ganó. Hoy visitó mi oficina, de manera sorpresiva, una gran persona con un nombre hermoso propio de la naturaleza. Disculpa que sea un poco indiscreta pero desearía preguntarte algo, dijo. Ojalá te pueda responder, esbocé. Su consulta fue sobre el estado, la situación, la circunstancia, la razón, el modo en el que se encuentra una de sus compañeras de estudio que un día se fue sin avisar (les). Casi siempre sucede. Traté de ocultarlo pero creo que se dio cuenta. Tras mi respuesta y un breve intento de explicación se fue, no sin antes decirme que sea fuerte y trate de sobreponerme. Y, los tortolitos de la tele están desesperados. Ninguno de los dos esperaba tal situación. Uno se ha metido al mar a matarse, ella sólo se refugia en el llanto, la tristeza, la amargura y la desesperación.
Comenzó a entonarse los himnos. Chile canta y canta y se escucha sólo el bullicio de las tribunas, apenas se nota el movimiento de los labios de los jugadores ‘rotos’. Y, ahora mi corazón ha comenzado a latir más rápido e imparable, una pequeña lagrimita de emoción. Las tribunas entonan el himno peruano junto a Eva Ayllón con mucho fervor y todos gritan ¡¡¡cuando juega Perú, jugamos todos… Viva el Perú… Carajo!!!
En otra ocasión y situación no me hubiera hallado solo. Tal vez, un amigo, un hermano o alguien más. Suena nuevamente el celular y pregunta sobre mi estado emocional. No quiero desconcentración y le interrumpo de manera brusca. Debe haberse sentido muy mal, no  pude hacer más, la presión, la  cólera, el entusiasmo por no perderme un minuto del partido que está a punto de comenzar hace que obvie tal remordimiento. Por tanto, también dejaré de escribir porque el pitazo inicial ya sonó.
Final del primer tiempo. Chile juega mejor, ataca más y desespera. Perú, perdido en las marcas, sin orden, sin adaptarse al juego. Es notoria la falta de ritmo y continuidad de varios peloteros así como en este post se nota la falta de ritmo y  continuidad entre frase y frase. Vuelvo a escribir después de un buen tiempo y si aquella vez estuve grave en armonía, hoy estoy mucho peor. Los cortes comerciales dicen que en la frustración uno pone a prueba su coraje, dicen que ahora sí los peruanos hemos decidido ir al mundial, podrá faltarnos el aire, faltarnos el aliento, podrán desconcentrarnos, pero jamás podrán vencernos, eso dicen.
Dos pelotas casi gol y un penal no cobrado a favor de los del sur. Ellos lo tienen más y mejor, son superiores en el desarrollo del juego y lo mejor para Perú, felizmente, fue terminar a cero ese primer tiempo que tanto nos asustó. Y lo que se viene ahora, no lo sé. Me dieron ganas de ir al baño. En la calle todo es silencio.
Gooooool… goooooool… goooooooool… gooooooool... Gooooooool… goooooool… goooooool… a falta de tres minutos, Perú uno los rotos cero. Gran recuperación de Yotún, buen pase de Yotún y definición de Farfán. Explota la tribuna peruana. Explotó también la casa donde me hospedo. Todos gritan. En qué momento vino el gol. Y cómo vamos a ganar. Mi corazón como cuando se empezó cantando a toda voz el himno nacional.
Ganamooooooooossss… ganamos y qué partido que jugamos. Qué mal primer tiempo. Pero funcionaron los cambios en el segundo. ¡Arriba Perú! El título de este post lo justifica. Fue manifestado con un poco de miedo, lo confieso. Ganamos. Merecimos el triunfo. Qué alegría y qué dramático es esto. Nos llevamos un triunfo importante. Faltan las palabras. Pero algo que no falta en este ahora enamorado y alegre corazón es la imagen de ese alguien a quien si estuviera presente no faltarían los abrazos enormes, aquellos que siempre le están esperando, aquellos que en un inicio con un poco de temor se acercaban desde detrás pero que ahora solo se resignan a esperar, a esperar hasta quién sabe dónde y cuándo, a esperar cómo volver a empezar, a esperar para sentir, para soñar, para vivir, para ganar; como ahora en la prensa de mañana dirán que vuelven las esperanzas para nuestro camino al mundial, espero vuelvan las esperanzas también para mí, para volver a soñar, para sumar de a tres y volver a vivir.
Gracias Perú!!!
 

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