Miro sus fotos y una vez más la nostalgia
invade mi indecoroso y desalentado regazo. En la tele Grace le acaba de confesar a Nicolás
sobre su metida de pata. Él no lo puede
crear, ruega que nada sea verdad mientras ella sufre, piensa, se agarra la
pancita, tiene ganas de llorar, hablar y conversar con alguien y busca a su
hermana. Ahora ella llora. Evoco recuerdos y de pronto suena el celular. Al
otro lado están contentos, como siempre sonríen y no paran de sonreír, son jóvenes,
la vida les sonríe, o son tan optimistas que a todo logran vencer con solo una
sonrisa. Ya quisiera llevar esa terapia junto a mi ego, para aprender a
sonreírle a la vida.
Hoy juega Perú. En la calle los hinchas están
alborotados. Algunos foráneos buscan algún restaurante, bar o tienda donde
colarse a disfrutar de esos noventa minutos que a todos nos emociona. Y yo, en
mi solitario aposento, veo la tele y un “saco
largo” acaba de revelarse ante su mujer y le dice ¡¡¡bastaaaa… que eso no es amor!!! De pronto, siento también que alguna
vez pasé por lo mismo, no en las circunstancias imaginadas pero sí cuando los
reclamos giraban en torno a lo que pensaba la otra persona, y, de no ser así,
el mentiroso terminaba siendo quien escribe este post un poco a la ligera.
Argentina gana por tres goles y dicen que
Colombia también ganó. Hoy visitó mi oficina, de manera sorpresiva, una gran
persona con un nombre hermoso propio de la naturaleza. Disculpa que sea un poco
indiscreta pero desearía preguntarte algo, dijo. Ojalá te pueda responder,
esbocé. Su consulta fue sobre el estado, la situación, la circunstancia, la
razón, el modo en el que se encuentra una de sus compañeras de estudio que un
día se fue sin avisar (les). Casi siempre sucede. Traté de ocultarlo pero creo
que se dio cuenta. Tras mi respuesta y un breve intento de explicación se fue,
no sin antes decirme que sea fuerte y trate de sobreponerme. Y, los tortolitos
de la tele están desesperados. Ninguno de los dos esperaba tal situación. Uno
se ha metido al mar a matarse, ella sólo se refugia en el llanto, la tristeza,
la amargura y la desesperación.
Comenzó a entonarse los himnos. Chile canta y
canta y se escucha sólo el bullicio de las tribunas, apenas se nota el
movimiento de los labios de los jugadores ‘rotos’.
Y, ahora mi corazón ha comenzado a latir más rápido e imparable, una pequeña
lagrimita de emoción. Las tribunas entonan el himno peruano junto a Eva Ayllón
con mucho fervor y todos gritan ¡¡¡cuando
juega Perú, jugamos todos… Viva el Perú… Carajo!!!
En otra ocasión y situación no me hubiera
hallado solo. Tal vez, un amigo, un hermano o alguien más. Suena nuevamente el
celular y pregunta sobre mi estado emocional. No quiero desconcentración y le
interrumpo de manera brusca. Debe haberse sentido muy mal, no pude hacer más, la presión, la cólera, el entusiasmo por no perderme un
minuto del partido que está a punto de comenzar hace que obvie tal
remordimiento. Por tanto, también dejaré de escribir porque el pitazo inicial
ya sonó.
Final del primer tiempo. Chile juega mejor,
ataca más y desespera. Perú, perdido en las marcas, sin orden, sin adaptarse al
juego. Es notoria la falta de ritmo y continuidad de varios peloteros así como
en este post se nota la falta de ritmo y
continuidad entre frase y frase. Vuelvo a escribir después de un buen
tiempo y si aquella vez estuve grave en armonía, hoy estoy mucho peor. Los
cortes comerciales dicen que en la frustración uno pone a prueba su coraje,
dicen que ahora sí los peruanos hemos decidido ir al mundial, podrá faltarnos
el aire, faltarnos el aliento, podrán desconcentrarnos, pero jamás podrán
vencernos, eso dicen.
Dos pelotas casi gol y un penal no cobrado a
favor de los del sur. Ellos lo tienen más y mejor, son superiores en el
desarrollo del juego y lo mejor para Perú, felizmente, fue terminar a cero ese
primer tiempo que tanto nos asustó. Y lo que se viene ahora, no lo sé. Me
dieron ganas de ir al baño. En la calle todo es silencio.
Gooooool… goooooool… goooooooool…
gooooooool... Gooooooool… goooooool… goooooool… a falta de tres minutos, Perú
uno los rotos cero. Gran recuperación
de Yotún, buen pase de Yotún y definición de Farfán. Explota la tribuna
peruana. Explotó también la casa donde me hospedo. Todos gritan. En qué momento
vino el gol. Y cómo vamos a ganar. Mi corazón como cuando se empezó cantando a
toda voz el himno nacional.
Ganamooooooooossss… ganamos y qué partido que
jugamos. Qué mal primer tiempo. Pero funcionaron los cambios en el segundo.
¡Arriba Perú! El título de este post lo justifica. Fue manifestado con un poco
de miedo, lo confieso. Ganamos. Merecimos el triunfo. Qué alegría y qué dramático
es esto. Nos llevamos un triunfo importante. Faltan las palabras. Pero algo que
no falta en este ahora enamorado y alegre corazón es la imagen de ese alguien a
quien si estuviera presente no faltarían los abrazos enormes, aquellos que
siempre le están esperando, aquellos que en un inicio con un poco de temor se
acercaban desde detrás pero que ahora solo se resignan a esperar, a esperar
hasta quién sabe dónde y cuándo, a esperar cómo volver a empezar, a esperar
para sentir, para soñar, para vivir, para ganar; como ahora en la prensa de
mañana dirán que vuelven las esperanzas para nuestro camino al mundial, espero
vuelvan las esperanzas también para mí, para volver a soñar, para sumar de a
tres y volver a vivir.
Gracias Perú!!!


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