Fin a la lectura ininterrumpida por Jhes. Vaya que se vaciló harto, rió mucho. No le faltaron ganas de llorar en algunas ocasiones, cuando, fiel a sus sentimientos, sintió que las historias afanosamente se estrechaban entre las más fantásticas historias de las que él formó parte cuando niño, adolescente o joven, como ahora casi no está.
Casi apesadumbrado, termina la lectura de este nada novísimo blog que le llamó mucho la atención desde el primer momento pero que recién pudo leer por completo y, que, en innumerables ocasiones soñó con ser el autor celebradísimo en el que se convirtió Renato Cisneros, por tan solo ventilar sus más huachafas historias de un Busco Novia desesperado.
Jhes, si bien no escribe tan bien como quisiera hacerlo, no dudó en abrir una nueva bitácora a la que, groseramente tituló “Provinciano Insoportable”. Allí trata, sin éxito, de copiar historias, entrelazarlas con la suya y finalmente, publicarlas, a la espera de obtener por lo menos un par de comentarios de los asiduos lectores que sueña lo acechen algunas veces. Sin embargo, casi siempre termina con el comentario anónimo escrito por él mismo, con el afanoso plan, de que si de casualidad a algún incauto se le ocurre mirar por chismosería, se dé con la impresión de que por lo menos uno lo lee.
Indudablemente, la historia de Amanda y Gabriel fue la que más le llamó la atención. Tanto, como muchas otras anteriores. Quisiera él protagonizar a Gabriel, y que la chica noble, inteligente y simpática del ‘cole’ fuera Amanda. Obvio, que una vez en el libreto, los papeles se adaptarían de modo que todo tenga un desenlace feliz. Como siempre lo deseó, lo anhela y seguirá imaginando hasta quién sabe cuándo. También tiene personajes que suplirían eficazmente a Martín, Jaime, María Pía, Renato y los otros extras que por días le cautivaron, le hicieron delirar con sus fantasías. Punto aparte las escenas calientes entre Gabriel y Amanda y entre María Pía y Gabriel que lo mantuvieron provocado aún en la oficina y con tantos documentos que ordenar. Pero eso será tema de otro post o tal vez no.
La novela no sólo lo cautivó, sino que en cada pausa, entre corte y corte, entre ceja y ceja, lo mantuvo observando cuidadosamente las prominentes curvas de las secretarias de la bendita entidad pública donde actualmente trabaja. Y, por supuesto, al hablar de las secretarias no solo se refiere a las que fungen de asistentas del jefe; sino también a la jefa de todas ellas. La que, en innumerables ocasiones, y con muy pocas ganas de ventilar sus deseos, le hizo pronunciar esa frase célebre de la que no escapa ningún desaforado individuo que posa sus ojos en aquellos dos bultos, que ellas gozosas, pasean por el mundo: “Oye, la doctora está buenaza huevón, está bien rica y parece que me está dando sajiro”.
Claro, que lo último es una cruel banalidad de sus fantasías irrealistas y que lo emocionan durante sus noches de insomnio. Por supuesto que la abogada, jamás le dará bola. Aparte de llevarle poco más de cinco años de diferencia, no pasará por su cabeza involucrarse con un jovenzuelo angustiado menor que ella, y que no le augura ningún futuro prometedor porque con nada cuenta.
Alquila un cuartucho de cien maracas, come una pensión de tres lucresias y de fiestas y diversiones tiene casi nada por ofrecer. Ha observado el tatuaje de la fulana en las medidas exactas de su cadera bronceada y formadita como a él le gusta y eso le quita muchísimos puntos. Ha pensado e imaginado alguna vez palpando, acariciando y recorriendo con sumo cuidado las ennegrecidas líneas de esa rosa roja que se dibuja en su cuerpo pero de ahí a que se cumpla, una eternidad. Un anhelo tan pero tan deseado. Y una irreal confesión de la que solo puede hablar aquí para no mostrar su terrible remordimiento al pensar que eso jamás se le va a conceder, aún si se convirtiera en el más santucho de los sobrevivientes de la tierra.
Al fin, está enamorado, sigue enamorado y continúa buscando novia. La novia con las características que en un post anterior se animó a desbordar. Prolonga sus pretensiones. Intensifica su pesquisa. Analiza su futuro con la posible candidata con la que arbitrariamente se pone a fantasear, aún a sabiendas de que difícilmente entraría al círculo donde la quiere hacer caer. Como todo buen buscador, entre las posibles futuras señoras de A. figuran una linda secretaria con la que se ha conocido apenas hace unos días, la doctora de la que se habló (aunque es un sueño terriblemente irreal), una bonita bailarina del grupo de danzas a donde ya no asiste, una encantadora profesora del colegio, un par de amigas también del ‘cole’ a las que según ha presentido en los últimos años, les mueve el piso de algún modo, aunque eso sea un grave error en el que se ha enfrascado. De la universidad, una hermosa, guapísima, inteligente, sobresaliente, dedicada, trabajadora y maravillosa muchacha casi de su edad, con quien terriblemente ha idealizado en tener algo serio y –qué huachafería– bonito. Ella casi ha terminado la universidad, está trabajando y se mantiene comunicada. Pero él, sin embargo, con todos sus temores negativos, a pesar de las oportunidades, muchas veces, desistió de ejecutar ese tan noble acto con el que se haría merecedor al mejor de los elogios o a la peor de las pesadillas y que tan espantosamente la han bautizado como mandársela, declarársela, desahuevarse y soltarle todas las palabras cursis que la harían delirar de desdicha o –como ya se dijo– encabritarse de amargura al enterarse de que su amigo, la tiene ganas.
Pero hay una verdad única e irrefutable, Jhes, está enamorado. La muchacha noble, inteligente y simpática de la que ya se habló, la mantiene en vilo hace más de una década. Ha luchado sin soltura y lucidez por alejarla de su mente. Ha intentado hacerse de la idea de su inexistencia. Ha buscado perder la comunicación y olvidarse de ella. Ha pretendido desechar todos los recuerdos afanosos que carga, pero su entercado corazón que, siempre pasa por sobre su razón, lo ha obligado a desistir de sus intenciones. Por eso, la novia que se le presente, si no es ella porsupuesto, por lo menos tratará de adaptarse a ello, o en el mejor de los casos y mucho mejor para ambos, tratar de arranchárselo y desaparecerlo por completo. Una idea difícil por el momento. Pero que en el acto podría resultar sencillo, debido al gran espacio de sensibilidad y emoción que tiene Jhes. Lo cual ha guardado por años, y yo que lo conozco bien lo puedo afirmar, que la primera mujer tierna, amable y cariñosa que le haga creer que realmente está enamorada de él, gozará de los más tiernos, amables y cariñosos actos de amor que posiblemente ha imaginado algún día, y que Jhes, hará lo posible por llenarla de satisfacción y sentirse una mujer súper dichosa.
Todas estas vacilaciones hubiesen sido difíciles de revelar si Jhes no leía con detenimiento el celebrado Busco Novia, y más aún, el tan afiebrado y tentador Nunca Confíes en Mí. Por ello, se dio el lujo de librarse de tapujos y soltar así nomás sus más íntimas ternuras. Ojalá no tenga consecuencias que lamentar y sí mejor, que celebrar.
Un beso inmenso para sus lectoras y un abrazo grande para los lectores.
(Una historia de amor jamás contada, es la que deseo en un día contar)

1 comentario:
"naa, si se que tienes talento Jhoncito, super animos siempre, y que evolucione tu estilo... muchas bendiciones :)"
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