19.3.10

NOSOTROS QUE NUNCA

Durante estos días incólumes, donde el furor de la competencia y el estrés se tornó inminente, comprendí que la preparación es el elemento fundamental para dar el siguiente paso hacia el descubrimiento, así tan lejano a nuestra realidad esté. Y es que, mediante el acoplamiento mundial, furtivo y descarriado, no hay cosa que no se encuentre en nuestro intermedio. Obstinado es aplicar una situación a la antigua, con esta carrera especializada que nos manda casi siempre al último lugar. Los libros de autoayuda dejaron de ser motivadores hace mucho tiempo, para convertirnos en los peores agobiados de la historia. Comprendí que estamos completos y cada parte de nuestro organismo, muchas veces inútil, tiene su utilidad. Tardía declaración, real al fin. Histórica realidad. Inaceptable objeción. Perjuicio incalculado a nuestro valiosísimo e irrecuperable tiempo.

***

Vuelve a mí. Estruendoso griterío se oía en mi interior. Ingresó de la forma más inesperada. Volar, sucumbir, soñar, idiotizar la expresión más escondida del equivalente al dolor que solía realizar con padecimiento. Decidió alejarse una temporada, por la añorada ciudad cajamarquina. Motivos juiciosamente personales. Sin razón pedía explicaciones, consideraba que sabía, ella estaría bien. Lo sabes, me repetía. Lo sé, pero te extrañaré mucho, muchísimo. A kilómetros contados, decidí expresar mi sentimientos, mediante ese aparato satelital complejo ininterrumpido. Escasos minutos fueron insuficientes. Ni siquiera pude escuchar su voz. Tormentas y aflicciones cubrían mis días. En la Saco Olivares, intentaba sorprender con mis aptitudes. San Marcos fue un sueño. Frustrado ahora. ¿Irrecuperable? Lo más probable. Desesperanzas son los que no debo guardar, exhortan.

Quinto año y una luz de esperanza se enciende en el camino. Recorrer las aulas superiores son casi obligatorias para el que se atreve a salir de su tierra, mejor dicho, de la sierra. De ésa que le vio nacer, crecer y que además soportó sus locuras automáticas y displicentes. No fui un santo, lo admito. Cómo no recordar el cuaderno nuevo de Elizabeth. Fue a parar al baño de hombres. La cartera de Maritza en la punta del asta, o la chompa de Rocío, reemplazando a la bandera que el auxiliar quitó por la mañana. Patrióticos y juguetones. Nuestra bandera no debería dejar de flamear. La luna rota del cuarto año. Lenin fue el del pelotazo. Los focos los reventé yo, pero nadie vio. Disculpe Ud. profesor Javier.

Marinera, carnavales, sayas. Pasatiempos favoritos que añoro no se terminen. Fútbol, cómo no. Entre goleadas, sinsabores, broncas, griteríos de la hinchada y celebraciones, todo un fulgor. Emociones e ilusiones encontradas. La dicha de representar al colegio en cada competición deportiva escolar, muy gratificante. Aquel partido ante el José María Arguedas. 4 a 1. Partidazo. Pero, qué fracaso, aquel frente al José Carlos Mariátegui. 1 a 0. Suficiente para la eliminación y el desconsuelo personal. Revancha bendita, por qué no llegas. Son los chicos menores los de las hazañas. Huaraz ha sido conquistado.

Y así por el estilo nuestras almas se entregaban. Ella entre el calor de su gente. Yo entre el clamor del amor y dolor. Sueños frustrados. Desengaños resueltos. Compromisos indefinidos. Indecisiones extremas. Arrepentido no lo estoy. Tal vez, decepcionado. Sin embargo, los amigos de los amigos y parientes de los parientes, insisten en que todo está bien. Me lo han hecho creer muchas veces. Pero otros amigos de los amigos, me vuelven a la realidad. Y es que, perdido el tiempo no está, sino mal empleado. Eso dicen los malos detractores, y, los buenos también.

En fin, triste realidad, aparentemente. Hagamos un ejercicio de autoestima. El dueño de mi destino, mis actos y preocupaciones soy yo. Y debo hacer lo que yo creo conveniente. Y lo que sé, será mejor para bien. Así, tal cual. ¿Suena muy familiar? Realmente lo es, muy familiar.

Mientras sigo vagando por las desilusiones sin ilusión, me tomaré la licencia de solicitar salvavidas. Muy reconocido estoy.

Láncenme salvavidas, gracias.

  
(Ese griterío inmenso no dejó de sonar en mi interior por largo tiempo. Larguísimos días. Dicen que el enamorado, es un idiota. Y, vaya que sí estaba idiotizado)



(No siempre se logra hacer lo que se quiere. Sólo se hace lo que se puede. Nuestros amigos de Río lo intentan mejor)

5 comentarios:

Cristina dijo...

Claro que estarás al nivel de los mejores, si sigues como vas. Lo que es yo confió en tí y además te advierto que te cuides, :)
Sigue escribiendo que a tus dos décadas aun hay mucho por hacer... verás que llegaras lejos y eso sí cuidate de mi.... =D

Me gusta tu estilo... y anímate a escribir de tu vida privada...

Augusto dijo...

¿por qué serà que la gente piensa que no soy capaz de reìr?... un saludo provinciano insoportable!...

Beto Luis dijo...

felicitarte seria demasiado poko, lo que estas logrando es realmente para uno y mas alagos, definitivamente lograste encontrar aquella pluma dorada, con la que algun escritor principiante sueña desde momento en que decide escribir... felicidades hermano...

Renato Cisneros dijo...

Gracias por el enlace. Un abrazo. RC

Augusto Alvarez Rodrich dijo...

Pues mucha suerte en tu carrera estimado Jhesazbo