Deseé escribir desde muy niño, muy adolescente o tal vez muy joven. Mi primera publicación privada fue un diario personal. De ésas que las muchachitas del colegio utilizan para recolectar sus más profundos secretos e intimidades. Allí guardaba las novedosas, cándidas y tímidas escenas que provocaban cierto movimiento en mi estómago. Empezaba a creer en el amor y en esas nobles y simpáticas jovencitas que animaban mis sueños y humedecían mis pesadillas.
Adolescente yo, escribía en un cuadernillo a media página que corté sin mucha imaginación, intentando vencer al desenfreno que se avecinaba con eso del enamoramiento. Improvisé una carátula en la que, zonzamente, advertía al primer lector que no fuera yo, que esas páginas eran estrictamente privadas, y quien se atreviera a revisar las siguientes, la iba a pasar muy mal. Vaya ingenuidad. Ni siquiera había preparado el castigo. Pero, qué castigo se puede crear para ello.
Escribí sobre mi primer amor. Morena, alta, esbelta, bonita no solo para mí. Los de la ´promo´, obviamente, fastidiaban con su nombre y por supuesto, no faltaba el retador. Aquel obsesionado con la misma. No necesariamente por despertar su apego, sino, por la parvedad de mantenerme como su rival. También detallé escenas en las cuales estacionaba mi mirada para asimilar y encandilarme con sus encantos. Tiempo después se apersonó la segunda y, precisamente, fue la que ocasionó el descubrimiento.
Una noche de invierno, mientras soñaba con el amor de mi vida, la chica de mis sueños, el mejor de los encantos, la flor de mis ojos, la luz de mi vida; sentí los pasos de mi padre. Cómo odié despertar minutos después de que encendió la luz y se acercó a mi escritorio personal. Solo alcancé a ver ese diminuto objeto colocado justo al centro de la mesa. El ciego mismo lo hubiese hallado. Impotente, perdido en el espacio, sugestionado por no saber qué hacer para evitar el infortunio, simulé estar profundamente dormido.
La concentración y lentitud con la que mis párrafos obedientes le contaban toda mi historia, era aterrador. No podía revelar que estaba despierto. No puedo imaginar lo que se pudo haber armado. Él es tranquilo, pasmado, sutil, pero indiscreto. Y a su frente, qué podía decir mi disminuido ego. Recién en esos instantes entendí sobre el poder de la advertencia escrita. Nadie lo cumple. Nadie lo toma. Nadie lo respeta. Al diablo con los diarios, las cartas y las notitas amorosas. Fósforos y candela. Adiós escritor ambiguo, tonto, desafortunado.
Mi atolondrado ego dejó de ser el mismo al día siguiente. Completamente dominado por las indulgencia de la vida que me había tocado, despechado por los actos de mi padre al desobedecer tan soberbia introducción al libreto, idiotizado con la niña que ni ´bola´ me daría luego de declararle mi amor, años después; caminé y decidí borrar todas las historias escritas hasta entonces. Vagué bajo la lluvia, sin protección, sin saber a dónde dirigirme, sin imaginar el final de esta historia que marcó mi talento literario. No es ego, sino que añoro esas frases. Fueron cuidadosamente pulidas. Ahora que busco algunas palabras más, reemplazarían fácilmente los espacios y; culminarían a lo RC del Busco Novia. Quién lo diría, a lo JE del Perdí a mi Novia. A lo JE del Provinciano Insoportable.
A mis dos décadas de vivencia acumulada, sorprendido por la partida de algunos blogueros de la bitácora que los hizo famosos, para enrolarse en algo más personal. Envidioso por el apogeo de ésos que al escribir sobre sus intimidades logran éxitos incalculados. Desearía estar en el manchón, pero, obviamente no es fácil. Sólo exclamo salvavidas, comentarios, que son los que hacen que uno, al intentar responderlos, encuentre mayores temas de publicación y no queden en el olvido.
Adolescente yo, escribía en un cuadernillo a media página que corté sin mucha imaginación, intentando vencer al desenfreno que se avecinaba con eso del enamoramiento. Improvisé una carátula en la que, zonzamente, advertía al primer lector que no fuera yo, que esas páginas eran estrictamente privadas, y quien se atreviera a revisar las siguientes, la iba a pasar muy mal. Vaya ingenuidad. Ni siquiera había preparado el castigo. Pero, qué castigo se puede crear para ello.
Escribí sobre mi primer amor. Morena, alta, esbelta, bonita no solo para mí. Los de la ´promo´, obviamente, fastidiaban con su nombre y por supuesto, no faltaba el retador. Aquel obsesionado con la misma. No necesariamente por despertar su apego, sino, por la parvedad de mantenerme como su rival. También detallé escenas en las cuales estacionaba mi mirada para asimilar y encandilarme con sus encantos. Tiempo después se apersonó la segunda y, precisamente, fue la que ocasionó el descubrimiento.
Una noche de invierno, mientras soñaba con el amor de mi vida, la chica de mis sueños, el mejor de los encantos, la flor de mis ojos, la luz de mi vida; sentí los pasos de mi padre. Cómo odié despertar minutos después de que encendió la luz y se acercó a mi escritorio personal. Solo alcancé a ver ese diminuto objeto colocado justo al centro de la mesa. El ciego mismo lo hubiese hallado. Impotente, perdido en el espacio, sugestionado por no saber qué hacer para evitar el infortunio, simulé estar profundamente dormido.
La concentración y lentitud con la que mis párrafos obedientes le contaban toda mi historia, era aterrador. No podía revelar que estaba despierto. No puedo imaginar lo que se pudo haber armado. Él es tranquilo, pasmado, sutil, pero indiscreto. Y a su frente, qué podía decir mi disminuido ego. Recién en esos instantes entendí sobre el poder de la advertencia escrita. Nadie lo cumple. Nadie lo toma. Nadie lo respeta. Al diablo con los diarios, las cartas y las notitas amorosas. Fósforos y candela. Adiós escritor ambiguo, tonto, desafortunado.
Mi atolondrado ego dejó de ser el mismo al día siguiente. Completamente dominado por las indulgencia de la vida que me había tocado, despechado por los actos de mi padre al desobedecer tan soberbia introducción al libreto, idiotizado con la niña que ni ´bola´ me daría luego de declararle mi amor, años después; caminé y decidí borrar todas las historias escritas hasta entonces. Vagué bajo la lluvia, sin protección, sin saber a dónde dirigirme, sin imaginar el final de esta historia que marcó mi talento literario. No es ego, sino que añoro esas frases. Fueron cuidadosamente pulidas. Ahora que busco algunas palabras más, reemplazarían fácilmente los espacios y; culminarían a lo RC del Busco Novia. Quién lo diría, a lo JE del Perdí a mi Novia. A lo JE del Provinciano Insoportable.
A mis dos décadas de vivencia acumulada, sorprendido por la partida de algunos blogueros de la bitácora que los hizo famosos, para enrolarse en algo más personal. Envidioso por el apogeo de ésos que al escribir sobre sus intimidades logran éxitos incalculados. Desearía estar en el manchón, pero, obviamente no es fácil. Sólo exclamo salvavidas, comentarios, que son los que hacen que uno, al intentar responderlos, encuentre mayores temas de publicación y no queden en el olvido.
(Mientras diseñaba este post, encontré a Stwart Litle jactándose de buen piloto. Algún día se cumplirá el deseo de pilotear al destino jamás previsto)
(Adoro el terrible espasmo y la inesperada adrenalina que ustedes mis lectores, inyectaron en mi. Gracias por los comentarios)

10 comentarios:
Claro que estarás al nivel de los mejores, si sigues como vas. Lo que es yo confió en tí y además te advierto que te cuides, :)
Sigue escribiendo que a tus dos décadas aun hay mucho por hacer... verás que llegaras lejos y eso sí cuidate de mi.... =D
Me gusta tu estilo... y anímate a escribir de tu vida privada...
felicitarte seria demasiado poko, lo que estas logrando es realmente para uno y mas alagos, definitivamente lograste encontrar aquella pluma dorada, con la que algun escritor principiante sueña desde momento en que decide escribir... felicidades hermano...
Nada ps man solo me queda feicitarte por tu esfuerzo que isiste para poder terminra tu carrera y me dagusto que lo hayas echo ps man tu sabes de lo que as pasado ps man ahora te queda disfrutar de tu carrera nada mas ps man y aver cuando un ceichaso jajjaja
Bueno... como te lo dije en persona... jejeje, via msn, si te vacila lo que haces, nadie mejor que tu sabes hasta donde puedes llegar... si kieres ser grande... el cielo no es el limite...
Algún dia revisare la web y me encontrare un retazo de tu trabajo, que de hecho, habra que piratearlo...
saludos jhon. y no dejes de hacer lo que mejor haces... bueno depende de como lo estes pensando... cuidado muchacho... jajaja.
buena introducción e, que mejor forma de mostrar lo que te gusta hacer que HACIENDOLO. Sigue así, y llegarás muy lejos...
Exitos gordito jejeje....
tan lindo como siempre... besos
amio...entre tu ego y el mío...prefiero no opinar, en todo caso, dejo mi felicitación por hacer lo que más te gusta, escribir y si es amargo, ácido e insípido pero que guarda algo llamado: Vanidad. No importa igual estará de entretenido.
posdata: Tú me entiendes.
hola primito lindo bueno sabes que esta muy lindo lo que escribistes y espero que sigas asi por que creo que esa sera una de tus metas y seguro que la vas a cumplir mucha suerte sabes que cuentas conmigo para lo que sea y espero que luches por lo que quieres ok a la distancia tu prima que te quiere .....guina....besos...cuidate...
amiguito despues de haber leido fragmentos muy apreciables que escribiste hay una gran pregunta que merodea en mi ¿¿¿¿¿SERA VERDAD LO QUE ESCRIBISTE??????? uuummmmmmmmmm..................
Amigo psss solo me queda felicitarte por lo que escribes es muy lindo, aprovecha siempre el talento y el Don que Dios te ha dado de escribir tan fascinantemente Y siguete esforzando como siempre lo hs hecho porque aun conquistaras mucho mas. Dios te bendiga en todo lo que emprendas. cuidate mucho DTB tu amigaa Cinthy@...
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