13.8.09

HABLANDO DE AMORES

La vida es una sola, dicen. Si no la sabes aprovechar en el momento, estás perdido. El mundo está lleno de mentiras y traiciones. Y un sinfín de sufrimientos. Debes aprender a superarlos. Los amores son pan de un día, y otros duran para siempre, aunque pocos son. Y es que no pocas veces estaba seguro, segurísimo, de que al amor de su vida la tenía siempre a su lado. No es así. Lucero, Esperanza, Yanina, Luz, Angélica. Cinco nombres, cinco letras, cinco amores que nunca terminan de enamorarse. Cinco princesas de un solo paraíso encantado que una vez Cupido las metió en su corazón. Un día. Flor de un día. Hasta que él, ingenuo, vanidoso, cobarde, ilusionado, inmaduro, las dejó partir. Cinco amores que hoy están lejos y no sabe si mañana volverán. Mientras vaga. Triste. Solo. Desolado. Apenas tiene cinco palabras que pronunciar. Y no son más que decir: Te quiero. Te quiero con mucho amor. Amor encauzado en una gota de lágrimas que cae, y enrumba sola, al viejo mar de ilusiones que nunca le dijeron que existe y ahora sabe que nunca existió. No sabe si es amor, pero no parece. Entre amores es feliz, pero puede vivir sin amor. Qué curioso. Siempre juntos. Amores con nadie. Él con ellas. ¿Medio estúpido? Medio cruel. Me temo que está loco. Sigue loco desde aquel viejo día, en el árbol, bajo la lluvia y el dulce frío del atardecer. Cuando de momento le decía que le quería con amor. Amor del bueno. ¿Y a dónde se fue el malo, que nunca apareció? Hoy está aquí y lo tiene triste, solo y amargado. Así es, así siempre ha sido. Así seguirá siendo. Amargado y triste. Aunque duela aceptarlo.

El Lucero de la tarde buscó su felicidad en todo momento. Se preocupó cuando su loco corazón buscaba tranquilidad. Le cantó al oído recordándole que el amor, ese amor, se llamaba prohibido. Amor prohibido, amor de engaños. Amor que un día pudo ser y nunca fue. La Esperanza de la vida nunca dejaba de alegrarle. A toda hora le repetía que es un afortunado. Que ese tipo de amores nunca se terminan. Que duran una eternidad. Que todas las mañanas siempre estarán presentes. En el café, en la radio y en la tele. Que un día sin ella es una eternidad. Cierto. Fue de gran ayuda. No lo supo comprender. Si lo entendió un día. Fue tarde. Es tarde. Ahora es tarde. Perdió la esperanza del amor, de aquel viejo amor no correspondido. Perdió por dos. Es una pena. Y ahora está sin ti. Hasta que llegaste tú. Le animaste. Sonrió y volvió a llorar. Yanina, le hizo llorar de nuevo.

Dicen que el amor es una enfermedad. Se declaró enfermo desde que no estás tú. Dicen que los sueños se hacen realidad. No ha dejado de soñar desde entonces, junto a ti. Luz. Luz del Lucero. Luz de la Esperanza. Luz de una noche oscura. ¿Por qué no le alumbras? ¿Por qué no le dices donde estás tú? ¿Por qué no le abres los ojos y le enseñas que el amor solo es un sueño y que los sueños, sueños son? ¿Por qué te llamas Luz y no sales de su mente? ¿Por qué le traicionaste un día y ahora le atormentas? ¿Por qué le brindas solo un poco de brillo y luego le dejas nuevamente en el frío y encanto de su soledad? Aunque sé que eres un Ángel y que siempre iluminas su camino. Por eso y por mucho más, te diré que te sigue amando. Como siempre lo hizo. Como te ama ahora. Como nunca dejará de hacerlo. Porque estoy seguro, ese amor siempre perdurará. ¡Qué cursi! Así soy. Así es. Así lo quisiste. Así te quiere. “Y es que me conoces tan bien, que no necesitamos palabras para comunicarnos, solamente amor. Amor. De… Para…”



Cuando un hombre ama a una mujer, pierde el sentido de que existe. No puede mantener su mente en nada más. Él cambiará al mundo por el bien que ha encontrado. Cuando una mujer ama a un hombre. Simplemente no sé. No sé cómo aman. Solo sé que lo hacen con agrado. Si ella es mala, él no puede verlo. Ella es incapaz de hacer nada malo. Él daría la espalda a su mejor amigo si él le hace un desaire. Cuando un hombre ama a una mujer gastaría hasta el último céntimo de su bolsillo tratando de no perder lo que necesita. Renunciaría a todas sus comodidades. Dormiría bajo la lluvia si ella le dijera que así tiene que ser. Cuando un hombre ama a una mujer ella puede traerle tal miseria, si lo trata como a un tonto, siendo el último que se enterara, porque amando, sus ojos no pueden ver. Pues, este hombre ama a una mujer y da todo lo que tiene tratando de no perder al amor.

Hablando de amores, este hombre se pierde. Este hombre no sabe hablar de amores. Este hombre es un tonto. Un loco enamorado que ahora luce confundido. Hablando de amores no se tiene historia ni sueños ni ilusiones. Puras supersticiones. Hablando de amores este hombre solo es un loco, decepcionado y frustrado. Porque de amores nada sabe. Ni lo sabrá nunca. Porque el amor siempre quedó en su corazón y solo él sabe quién es. Ama y seguirá amando siempre. Hasta pronto. Sólo tú sabes de quién se trata.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hay, el enamorado... q cursi q eres... ah