3.9.08


Lo que nuestro puerto no valora

“Rara vez, la poesía está desvinculada de la música y la danza, el pueblo crea versos para ser cantados, y con el canto se baila; nuestras danzas tienen coros, es decir pasajes en que los bailarines, en conjunto danzan y en conjunto cantan sus versos”. J. M. Arguedas


Al observar las expresiones artísticas culturales identificadas como danzas, en las cuales hallamos mensajes, para muchos complejos, que se manifiestan en forma conjunta a través de gestos, expresiones corporales, máscaras, música, vestuario, poesía, texto teatral, etc., vemos que están sustentadas por una filosofía histórica.

Las danzas se recrean cíclicamente en torno a las festividades patronales dedicadas a las santas y santos. Estos lugares de fiesta se vuelven verdaderos centros ceremoniales gigantescos, donde todo el pueblo participa. Son formas de comunicación y cohesión social, mecanismos de creación y recreación de identidades a través de los cuales se mantienen los valores andinos.

Con ese objetivo y la de rescatar y promover la participación de las delegaciones de los pueblos y comunidades rurales con sus danzas típicas tradicionales de la región, así como de fortalecer la identidad cultural de nuestros pueblos, la Dirección Regional de Comercio Exterior, Turismo y Artesanía de Ancash; el INC Ancash; los gobiernos provinciales; la Asociación Ancash, Antamina, con el apoyo de la Asociación de Arte Nativo Hilkas; coorganizaron el primer concurso festival de danzas ancashinas 2008, denominado TUSHUKUSHUN, QATSWAKUSHUN, TANIKUSHUN en la ciudad de Huaraz, por celebrarse el DÍA NACIONAL DEL FOLKLORE.

Dieciséis de las veinte regiones ancashinas participaron en este evento, donde cada una demostró el porqué sobresale por su riqueza y variedad de sus costumbres y tradiciones.

El público asistente que abarrotó el Coliseo Cerrado de Huaraz, pudo apreciar bellísimas representaciones como "Los Negritos de Huayán" (Huarmey), "Los Jijantes" de Llama (Bolognesi), "Pluma danza" (Huaylas), las "Pallas de Corongo", "Tinya palla" (Pomabamba), "Diablitos" (Ocros), Shacsas" (Huaraz), así como danzas de las provincias de C.F. Fitzcarrald, Asunción, Antonio Raimondi, etc.

Santa y Casma se presentaron con recreaciones, "Punkurí" y "Guerreros de Sechín" respectivamente, ya que no encontraron danzas tradicionales autóctonas en sus zonas.

La riqueza del folklore
En setiembre de 1996, el director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Michel Camdessus, declaró su asombro por lo poco que se hablaba acerca de la necesidad de “mantener y revitalizar la diversidad cultural del mundo, en un momento en que las niveladoras de la mundialización podrían aniquilarla”.

Recién allí se generó una gran expectativa sobre las medidas que se tomarían de inmediato en países como el nuestro. Sin embargo, en nuestra provincia y para consternación de muchos, la advertencia fue desatendida, poniendo en evidencia el desconocimiento o subestimación de aquella diversidad cultural por salvar.
Tan infortunada indiferencia hace que hasta ahora nuestra ciudad no cuente con una identidad específica. La amenaza sobre nuestro conjunto de modos de vida y costumbres, el conocimiento científico y técnico, así como al arte que floreció durante el imperio de los Incas, una de las más grandes civilizaciones del mundo, parece hacer efecto. Nadie conoce lo que tenemos, por lo mismo nadie lo defiende.

Resulta lamentable que las expresiones de esa cultura, en tanto componentes del folklore, sean ignoradas o marginadas. Su importancia gira en torno a que la utilizamos para aproximarnos al conocimiento de uno de los más vastos y perdurables nexos del pueblo chimbotano con su cultura ancestral: los mitos, ritos, tradiciones, cuentos, leyendas, danzas, poesías, canciones que, tras un lento proceso de asimilación por nuestro pueblo, se enraizaron y fructifican en todos los aspectos de la vida. Pero esas explicaciones parecen no hacer mella en nuestras autoridades que ‘sólo llegan al poder porque quieren ganar algo’.



Trabajo silencioso
En otras provincias ancashinas y el resto del Perú, estas expresiones culturales no han permanecido olvidadas, sino que se han enriquecido permanentemente, a través de aportes sucesivos, mediante diversas investigaciones y procesos migratorios que caracterizan nuestra historia. En Chimbote, hasta ahora, ni siquiera se descubre cuál es la expresión cultural más cercana a nuestra forma de vida, a nuestra identidad.

Existen, por ejemplo, lugares turísticos como el Punkurí, la Huaca San Pedro, la Huaca Castillo, etc. Pero ¿Qué hubo detrás? ¿Qué se conoce?

Hace algunas semanas, mientras juramentaba el nuevo rector de la Universidad nacional del Santa; el arqueólogo, investigador histórico y profesor de dicha institución, Samaniego Lorenzo, presentó a través del grupo de danzas ‘Punkurí’, una representación del Dios Kon creador del hombre, las plantas y los animales.

Según Samaniego, el Dios Kon llegó a la comarca de Chimputo (hoy Chimbote) vestido de taparrabo con motivos de lobo marino, tigrillo y zargüella para ver los homenajes al sol, la luna y la tierra. De esta manera se representa la visión cosmogónica del hombre andino en la provincia del Santa.

De allí en más, poco o nada se conoce. Provincias como Sihuas, Corongo, Huaylas, Recuay, Antonio Raymondi, etc. Todas, excepto Casma y Santa cuentan con expresiones culturales de gran riqueza y diversidad.

Incluso, Pomabamba pretende que a través de una ordenanza regional se le declare como Capital Folklórica del departamento de Ancash (autodenominado hace varios años), “estableciendo así, lo necesario para revalorar la identidad de nuestra cultura andina y para fomentar el turismo dentro de una perspectiva de la especialización provincial de desarrollo integral de nuestro departamento”.

En Pomabamba, las manifestaciones folklóricas son numerosas, especialmente las de raíz musical como el canto, las danzas y los bailes, unidas a una riqueza gastronómica nativa, que a su vez se nutre de una valiosa cultura de artesanos, joyeros y creadores de vestidos típicos, que se dan a conocer a diario en las fiestas costumbristas, patronales y religiosas.

Esto o aquello, es considerado por ellos, perteneciente a su folklore, porque lo han asimilado, porque con ello han integrado un complejo que, aún constituido por elementos extraños y antiquísimos, representa en cierto modo su propia recreación colectiva y anónima.
El escritor Edgardo Rivera Martínez dice que "la identidad es un pasado, una raíz, es un modo de ser, pero, a la vez, es un camino por el cual transitar".

Esta reflexión nos devuelve a un tema aludido inicialmente: la identidad. ¿Qué significa ser chimbotano? Esta es una pregunta que nos hemos hecho todos alguna vez. La urgente necesidad de develar nuestra identidad nos ha asaltado, sobre todo, estando en otro país o cuando hemos querido compartir con los "otros" ese sentimiento que con alguna imprecisión teórica llamamos peruanidad o provincia del Santa.

El INC, continúa luchando sólo y ante la indiferencia de las autoridades por revalorar y conocer lo nuestro. En el día del folklore, los pocos grupos locales que intentan sobresalir día a día, en su afán por resaltar la música, el baile y el canto, desfilaron por la Plaza de Armas ante la multitud que gusta y encanta, pero cuya idiosincrasia está muy distante de encontrar una verdadera identidad.

Por lo menos, hasta ahora, el arqueólogo Samaniego Lorenzo ha iniciado una labor destacable. Es necesario entonces, asimilar una convicción plena de lo que somos y demostrarlo. Nuestras autoridades desde hace muchos años tienen la palabra y desde hace muchos años esperamos escucharla.