3.9.08


Escolares de Chimbote expuestos a contraer cáncer pulmonar
Más de 80 colegios de Chimbote cuentan con techos de canalones, cuya antigüedad sobrepasa los 35 años, por lo cual su deterioro es inminente. La asbestosis es una peligrosa enfermedad que se produce por el mal uso y la vejez de los materiales de construcción, entre ellos los canalones.

Sólo en Nuevo Chimbote más de 36 instituciones educativas que fueron construidas en el año 1970 con techos de canalones, hasta ahora no son refaccionadas. La mayoría ya ha sido declarada en emergencia por Defensa Civil. Sin embargo, las autoridades reaccionan recién en casos extremos.
En el verano del año pasado, el techo de una de las aulas de la I.E. José Abelardo Quiñónez colapsó. “Por suerte fue en época de vacaciones, sino la tragedia hubiera sido peor”, declaraba en ese entonces su director. Tras conocerse el hecho, el municipio de Nuevo Chimbote se ocupó de reparar el techo de cinco aulas. La excusa ‘archiconocida’ de que “el Gobierno Regional de Ancash (GRA) no transfiere el dinero para hacer más obras” se escuchaba de manera permanente.
Año a año, antes del inicio de clases, tanto la Unidad de Gestión Educativa Local del Santa (UGEL-Santa) como Defensa Civil inspeccionan cada uno de los centros educativos. Los resultados siempre son alarmantes. “Hacemos un llamado a las autoridades para que arreglen nuestras casas de estudios”. Pero el pedido siempre queda en el olvido.
El asbesto nunca fue revisado
En cada inspección que realizaban las dichas entidades, sólo tomaban en cuenta la infraestructura y alguna que otra deficiencia. Sin embargo, por desinformación o negligencia se olvidaban de lo más grave. El material de asbesto acumulado en los techos de los canalones, hasta ahora es ya una amenaza para los escolares. Sus efectos son causantes de cáncer pulmonar.
Tras conocerse la noticia, recién la UGEL organizó una reunión extraordinaria con la participación de la Fiscalía, la Municipalidad Provincial, Defensa Civil de la provincia, la Defensoría del Pueblo y el Colegio Profesional de Químicos Farmacéuticos; donde se acordó conformar un comité multisectorial que se encargue de gestionar la declaratoria de emergencia de las II.EE. con techos de canalones, mediante pronunciamientos de los colegios profesionales, APAFAS y del Ministerio de Salud.
“Tenemos la predisposición del gobierno regional de invertir en los colegios en mal estado, pero hay que hacer gestiones para que se declare en emergencia este sector y así se pueda anular el trámite del SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública)”, comentó la directora de la UGEL–Santa, Emma Arévalo de Goicochea.
Informó también que se convocó a los directores de cada colegio, para que informen sobre sus niveles, su infraestructura y sobre los materiales de construcción utilizados en sus ambientes. ¿Pero, la UGEL no cuenta con dichos datos? “Nosotros cada año enviamos la información, pero es probable que el área encargada no lo sistematice, por eso nos piden de nuevo”, declaró el director del colegio Abelardo Quiñónez, Victor Vilela Alvarado.
Vilela Alvarado también mostró que su centro laboral aún tiene 14 aulas con techos de canalones. “Siempre gestionamos su refacción, pero la municipalidad distrital, nos dijo que no puede hacerlo porque la región no transfiere el dinero”.
“Las columnas están bien hechas, una inversión menor puede ser, en mi opinión, arreglarlo en base a construcción aligerada, pero a pesar de nuestras constantes solicitudes nuestras autoridades no nos hacen caso”, refirió Vilela. Sólo en el Abelardo Quiñónez, son más de mil niños los que están expuestos al riesgo del colapso de sus techos y al fatal consumo de partículas que contienen asbesto.

Pero, ¿Qué es el asbesto?
La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) estima que existen materiales que contienen asbesto en la mayoría de las escuelas primarias, secundarias y de tipo "charter”. El asbesto se usa generalmente en las escuelas como aislante y en materiales de construcción. También se ha usado en baldosas para pisos y cielorrasos, en tuberías de cemento-asbesto, en papel corrugado para envolver, en aislamiento acústico y decorativo, en aislamiento de tuberías y calderas y en aplicaciones por aspersión para prevención contra fuego.
Por ejemplo, la pelusa blanca que usted puede ver cuando una pieza de cielorraso se ha desprendido es un tipo de material de asbesto aplicado por aspersión. La cantidad de asbesto en estos productos varía mucho, desde menos de 1 por ciento hasta un 100 por ciento, dependiendo del uso dado. El aislamiento de tuberías y calderas generalmente contiene más asbesto que otros tipos de materiales de construcción.
Los materiales de asbesto intactos e inalterados generalmente no constituyen un riesgo para la salud. No obstante, estos materiales pueden ser peligrosos una vez que sufran daño o deterioro con el tiempo ya que dejan escapar fibras. Si estas fibras son inhaladas, pueden resultar en problemas de salud.
La posibilidad de que un material que contiene asbesto deje escapar sus fibras depende principalmente de su condición. Si el material en estado seco puede romperse con la mano—condición denominada como “desmenuzable”— es probable que suelte fibras, sobre todo cuando sufre daño. El material de asbesto aplicado por aspersión para prevención contra fuego generalmente se considera desmenuzable.
Los materiales para aislamiento de tuberías y calderas también pueden ser desmenuzables, pero a menudo están encerrados en una cubierta protectora que evita que las fibras sean liberadas, a menos que tal cubierta protectora se dañe. Algunos materiales considerados como “no desmenuzables,” tales como las baldosas para piso de asbestovinilo, pueden liberar fibras cuando se lijan, se cortan o se alteran de alguna manera. Otros materiales, tales como las tuberías de cemento-asbesto, pueden dejar escapar fibras de asbesto si se rompen o son despedazados cuando un edificio es demolido, renovado o reparado.
La principal vía de entrada de las fibras de asbesto en nuestro cuerpo es la respiratoria. Este sistema cuenta con mecanismos de defensa que tratan de eliminarlas desde el instante que ingresan en la nariz. Sin embargo, muchas consiguen llegar hasta los alvéolos pulmonares. Una vez dentro, los mecanismos de defensa del organismo tratan de descomponerlas y expulsarlas, pero a pesar de estos esfuerzos, siguen siendo muchas las que consiguen quedarse y permanecer durante mucho tiempo. Como resultado, las medidas que se tomen para minimizar la exposición, traerán reducción del riesgo en la salud.

Una enfermedad que te hace vivir por poco tiempo
La exposición al asbesto puede producirnos diversas enfermedades entre asbestosis, cáncer de pulmón o mesotelioma maligno (pleural o peritoneal). Se ha encontrado también asociación a otros tipos de cánceres, como gastrointestinal o de laringe y hay sospecha, aún no confirmada, de que puede producir cáncer de riñón, ovario, mama y/o algunas afecciones del corazón.
Estas enfermedades no se desarrollan inmediatamente después de haber inhalado fibras de asbesto y en algunas ocasiones pueden pasar 20 años antes de que aparezcan los síntomas.
La asbestosis es una enfermedad pulmonar de desarrollo lento y paulatino que está relacionada con la inhalación de partículas de asbesto (5 y 100μ de longitud) por largo tiempo y puede producir lesiones que parecen cicatrices en el pulmón y en la pleura. Se suele desarrollar tras un periodo de exposición de 1 a 5 años, aunque se fija como tiempo medio de latencia de 15 a 30 y aparece con una sola fibra de cualquier tipo del mineral. Respirar niveles más bajos puede producir alteraciones en la pleura, llamadas placas. Las placas pleurales pueden ocurrir en trabajadores y ocasionalmente en gente que vive en áreas con altos niveles ambientales.
La apariencia de un pulmón asbestósico dependerá de la severidad al morir. La Fibrosis Pulmonar Masiva con lesiones conglomeradas no es frecuente, pero puede ocurrir en ausencia de tuberculosis, y sugiere una exposición al polvo. Ocasionalmente, se ha observado un nódulo fibrótico solitario que se denomina asbestoma. Los síntomas, en la fase inicial cursan sin ellos. En estados avanzados aparece disnea (fatiga), tos seca, cianosis, fallo cardíaco por insuficiencia respiratoria, etc.
El pronóstico, es una enfermedad grave que evoluciona lentamente y de manera progresiva, incluso después de haber cesado la exposición, hasta la insuficiencia respiratoria y cardiaca pudiendo llevar a la muerte. Tiene tratamiento, pero en la actualidad no hay curación. A los primeros síntomas se aconseja dejar de fumar, retirar al trabajador de la fuente de exposición y realizar una vigilancia médica periódica.

Los pobladores de los Canalones pueden sufrir de asbestosis
Teniendo en cuenta que los síntomas no son inmediatos y que la mayoría de construcciones fueron edificadas en 1970 y desde esa fecha no se han modificado, no sólo los escolares, sino también los moradores de la urbanización Canalones (Los Héroes) estarían siendo víctimas de la asbestosis. El material de sus techos tiene una antigüedad de más de 30 años.
Aunque para los colegios, desde hace mucho tiempo se viene solicitando, siquiera módulos prefabricados, los entes gubernamentales responden poco, casi nada o nada. En tanto que los pobladores de los canalones manifiestan su preocupación, pero no encuentran una solución inmediata. Lo más viable es un cambio de techos inaplazable.
Lo preocupante es que así como se dejó avanzar la contaminación emitida por las fábricas harineras, se deje pasar también la amenaza y el peligro que significa el consumo de asbesto por los escolares. No quisiéramos hacer un próximo informe sobre la desolación que nos puede cundir, producto de la falta de interés y atención en nuestro ambiente.
Como siempre, hay que esperar una desventura para que nuestras autoridades recién se preocupen por la población, cuya administración de sus recursos aparentemente está destinada al beneficio de la gente. Es urgente una reflexión inmediata y tomar medidas de solución también inmediatas.

Debe saber también que:
Los métodos adecuados para manejar el asbesto según la EPA, son:
Elaborar y llevar a cabo un plan especial de mantenimiento que asegure que los materiales que contienen asbesto estén en buenas condiciones. Éste es el método más común cuando los materiales están en buenas condiciones al momento de la inspección inicial.
Reparación de tuberías o cubiertas de calderas —conocidas como aislamiento del sistema térmico— dañadas.
Rociar el material con algún agente sellador para evitar la liberación de fibras —proceso conocido como encapsulación-.
Colocar una barrera alrededor de los materiales, lo que se conoce como confinamiento.
Remover el asbesto bajo procedimientos especiales.