11.6.08

AMENAZA DE GIGANTES

En los distritos de Chimbote y Nuevo Chimbote, debido al aumento significativo de inmensos paneles de propaganda y publicidad, la contaminación visual va camino a convertirse silenciosamente en un nuevo problema entre nosotros. Todo hace indicar que los municipios no han tomado en cuenta la amenaza que se acentúa desde los últimos cinco años.

Estos gigantes se ubican en lugares estratégicos donde casi obligan la atención de la gente, sin tener en cuenta los riesgos que su apreciación pueda causar.

El principal problema
Las incidencias que provocan estos anuncios, sobre todo, en los conductores de las combis y los colectivos, son la desconcentración, el impedimento del tránsito libre y facilidad del mismo y, más grave aún, los accidentes ocasionados por la obstrucción visual. A su vez, aquel ciudadano que tenga que utilizar el transporte público, se ve obligado inevitablemente a posar su vista en los cientos de metros cuadrados de superficie contaminada por los mensajes de las multinacionales.
Según el portal Sur Limpio, programa de educación y contaminación ambiental, esta actividad puede provocar dolor de cabeza, estrés por saturación de colores y elementos, distracciones peligrosas al conductor cuando desvía la atención para ver un cartel concreto en la carretera, sustracción de datos de interés cuando ocultan señalizaciones de tráfico o de tipo informativo, trastornos de atención, disminución de la eficiencia laboral, mal humor, trastornos de agresividad, etc.
En nuestra ciudad, el punto más crítico quizá sea el cruce de Gálvez y Pardo en donde a veces se usa hasta la fachada de un edificio para colgar publicidad o cruzar de poste a poste los anuncios de cuanto espectáculo chicha se avecina. Y encima nuestro parque automotor viejo, que consta de más de 15 mil unidades vehiculares aproximadamente, de la cuales un promedio de 7 mil corresponden al servicio público, incrementa progresivamente su número. A esto se suma, el pésimo estado de la mayoría de pistas de mayor circulación vehicular.

Los dirigentes políticos no han puesto ningún tipo de freno a la voracidad contaminadora de estos espacios públicos de los fabricantes y publicistas. Y lo que es peor, los ciudadanos estamos tan narcotizados con su contaminación que no oponemos resistencia alguna, llegando incluso a asegurar que "los anuncios quedan bonitos", como lo dijo una vecina de la Av. José Gálvez.
En la Municipalidad Provincial del Santa y en la Municipalidad Distrital de Nuevo Chimbote, las autoridades ediles refieren que no cuentan con un reglamento de fiscalización; y que sólo al tratarse de paneles de grandes dimensiones, evalúan su compatibilidad de uso.

Por su parte, las organizaciones ecologistas como la ONG Natura o el Concejo Nacional del Medio Ambiente (CONAM), aún no emprenden acciones para contrarrestar esta forma de contaminación, pero no descartan que pronto se esté realizando campañas de prevención sobre el tema. “Por ahora, en nuestra ciudad este problema aún no es muy notorio como en el distrito de San Bartolo de Lima”, anota Cecilia Olide Sevillano, Asistente de la Secretaría Ejecutiva Regional de la CONAM.

¿Ejemplo de distrito?
Cuando un municipio como tal, decide colocar sus paneles sobre las obras que está ejecutando, no necesita licencia alguna para hacer uso de este medio. Por eso, no mide las consecuencias visuales negativas que estos avisos puedan ocasionar.

Por ejemplo, Nuevo Chimbote es un distrito que se caracteriza por invertir bastante en publicidad. Basta describir las fachadas dentro del casco urbano donde se observan paredes con dibujos que hacen alusión al “distrito que ruge”, frases que resaltan las obras que ejecutan, y otras tantas en contra del Gobierno Regional.

Al respecto, el Jefe de la Unidad de Imagen Institucional, Denis Quesada Blanco, manifiesta que “la importancia de hacer publicidad está en dar a conocer a la población lo que se está haciendo, las obras y campañas que se realizan, sino la gente no sabe que se está trabajando”, replica.
En cuanto a la propaganda ubicada en el óvalo Las Américas (Si tomas, no manejes), sostiene que es un modo de generar conciencia a la población, “ya que las estadísticas indican que dentro del distrito suceden seis accidentes de tránsito semanales, incluso, uno mortal. Y no hay peligro de distracción en ese lugar, porque es un cruce donde los carros pasan lentamente”, aclara. Aunque la realidad nos muestra otra cosa. Por el lugar los carros se entrecruzan velozmente, y el problema se agrava debido a los trabajos que se están realizando para su refacción.

Como en todos lados, las ganas de tener más incidencia en el público está por encima de cualquier asunto que comprometa la preservación de nuestro medio ambiente. Recordarán por ejemplo, que el municipio neochimbotano construyó una pared de concreto con pintas propagandísticas dentro de los pantanos de Villa María, pero ante la protesta del público tuvo que destruirlo. Aunque de todas maneras busca cualquier forma de anunciarse a sí mismo. Y hoy las pintas ya no solo son contra el gobierno regional, sino también contra la alcaldesa provincial, Victoria Espinoza.
La contaminación visual debe ser considerada definitivamente como un tema ambiental, y se debe legislar en concordancia. Se debe tomar conciencia de que no se trata solamente de intervenir sobre medidas y proporciones de carteles. El estado, y en particular nuestras municipalidades, deben tener una política ambiental global con reglas claras y precisas cuya finalidad sea una mejor calidad de vida para todos. Así como la degradación es voluntaria y producida por el hombre también debe ser controlada y modificada por él.
En fin, a las empresas les importa generar ganancias. A los partidos de gobierno, obtener más simpatizantes y por ende, electores. A nosotros, lo que nos debería importar es nuestra satisfacción y tranquilidad personal, sin invasiones pequeñas ni gigantes que contaminen nuestro medio ambiente. Y no esperemos, como en otros muchos casos, que los problemas se agraven para recién reaccionar.

Contaminación visual en otras ciudades

La capital de la república, es la ciudad donde estos gigantes anuncios publicitarios se triplican anualmente, motivo por el cual la Municipalidad Metropolitana de Lima ha emitido la Ordenanza 1094-2007-MML, la cual exige ciertos parámetros y requisitos (ya sea en distancias, ubicación y dimensiones) que deben cumplirse para la instalación de un panel. Las empresas que incumplen la ordenanza, son acreedoras a sus respectivas sanciones. Lo mismo sucede en otras municipalidades del norte, como es el caso de Chiclayo.