18.12.09

SUEÑOS ILUSOS (del más allá)

¿Cómo saber cuándo comenzar una historia? ¿Cómo entender el momento exacto en el que es posible poner a vislumbrar ese tórrido espejismo al que llamamos imaginación? ¿De qué manera expresar los más sublimes sentimientos que enarbolan nuestra mente y nuestra razón, cada vez que ingresamos en esa vorágine estrepitosa causada por los múltiples estados de ánimo del que somos capaces de producir? ¿Cuándo obtener la dicha de pronunciarnos felices de vivir la vida, si la adversidad se encarga de arruinar esos momentos gloriosos que pudieron ser, pero que al final resultaron soñados, caprichosos, inventados?

En adelante, tras los pasos de este laberinto bochornoso que me enfrasca en el más pésimo sentimiento de la frustración, desearía contar los pasos. Esos pasos largos, que deberían dejar huella, pero por esas cosas que nadie quiere comprender, resultan tumbándonos en la más amarga noche de situaciones quejumbrosas, allanadas por el lánguido gemido y lloriqueo imparable.

Dentro de esos sombríos equipajes que cargo con la angustia de un viajero sin sueños, metas ni obligaciones, sólo con la imperiosa necesidad de lograr valerme por mí mismo, llevo un gran compañero del alma, del corazón. Un gran amigo, con quien pienso, debimos mantenernos juntos. Cómo no, Aubert Isecson ‘Calin’ da Lima. Debo decir, fumador empedernido, para quien el gran remedio del olvido ante cada pelea con aquella, a quien llamábamos, el amor de nuestras vidas, era embriagarnos frenéticamente con una par de ‘teteritas’ –para nombrar el tan añorado fragor de la riqueza serrana, del dulce hogar de donde provenimos–.

Sólo fuimos dos jóvenes disminuidos por la asombrosa figura femenina de aquellas dulces y encantadoras jovencitas que atraparon nuestros corazones. No sé si en él continúa. En mí, la nostalgia aún perdura, mientras veo pasar los días, y con ellos, alejarse aquel viejo sueño de alcanzar la felicidad perdida. Aunque las posibilidades, siempre interpuestas por las mentes positivistas del enjambre enigmático, aún me hacen creer que algún día, lejano o no, la alcanzaré. Pese al diván oculto en el cual me encuentro fijado desde hace mucho tiempo.
Tal vez, pasar los mejores años del ‘cole’, los extraños tiempos por la universidad y, ahora, por fortuitas situaciones que aún no comprendo a dónde me llevan, lograron que decidiera compartir el gran secreto a voces, guardado por el más hablador de los corazones. En adelante, seré yo mismo el protagonista. Y es que un tal Saramago y un eterno Picasso, me dieron un tan esperado consejo. Ése que buscaba escuchar siempre.


- Solo hazle caso a tu corazón y ejecuta lo que él te ordene.

No sé aún lo que me dice. Sigo sintiéndome trastornado y confundido. Por Dios, quiero recuperar algo de decencia. No sé lo que estoy sintiendo. Todo en estos días me está saliendo mal. Sólo pérdidas y frustraciones, muchas, sin ni siquiera haber tenido la oportunidad de defenderlo y lucharlo. En fin, como muchos, solo diré: es la vida que me toca. Soy el propulsor de mi propio destino. Pues, veamos qué es lo que sucede.


(Mientras escribía el comienzo de esta historia basada en un hecho real, de mi gran amigo, el del 'Geladito Dedo Tronchado', como diría Bryce; disfrutaba del Más allá de Anna Carina. Aquí, pa' que la disfruten)


2 comentarios:

James dijo...

buena Jhon, ya deberías enviar estos textos al diario Correo o a la Industria.

Sgtopepecogito dijo...

oe, tu paras enamorado, nomás, NO? ya zafa zafa ponte a trabajar lol y deja de hacerte esos test
pd: y quítate los lentes q me marca pica.