30.1.09


Lo anecdótico de la ignorancia

Ser periodista. Eso pensó, cuando aún estaba en el colegio, Augusto Riera Rodríguez tras enterarse a través de los diarios sobre los ocho periodistas que se atrevieron a desafiar a la muerte, siempre en búsqueda de la verdad, a pesar del peligro que ésta acarreaba. “Quiero ser periodista”, se dijo. Y desde entonces ha cumplido su palabra. Ha ejercido con esmero y no poca entrega la labor que para él es un compromiso avalado por el respeto y el compromiso con los ciudadanos, en un espacio donde hacer periodismo, muchas veces, solo significa obtener un micrófono y soltar todo lo que a nuestra boca se le digne escupir.


Hace tiempo que Augusto dejó de ser el periodista chimbotano de la radio. Hace dos años el grupo RPP decidió reducir y cambiar el horario de su programa matinal de una hora, a solo media hora y a las dos de la tarde. A partir de ese momento Augusto vio limitadas sus expectativas, pero nunca se alejó. Y aunque afirma con vehemencia que solo se trató de un hecho circunstancial, fue la ocasión en la que Ojoajeno.com se puso a disposición de todos los chimbotanos. “Primer diario virtual en Chimbote” –según dice-. “Es un espacio que nace con la idea de hacer ingresar al periodismo de Chimbote al desarrollo tecnológico y con intenciones de que los lectores tengan la oportunidad de participar con sus aportes informativos y opiniones sobre las notas que publicamos”.
Para Augusto Riera, cada cosa que ha hecho en la vida, desde que tiene uso de razón está asociada a un desarrollo personal. Con Ojoajeno sucedió, lo que él llama, “lo anecdótico de la ignorancia”, y es que tuvo que capacitarse en tan solo una semana sobre todos los requerimientos tecnológicos que implicaba abrir un espacio virtual.

EXPERIENCIA CONMOVEDORA
Conversar con Augusto Riera sobre el periodismo de Chimbote, la independencia de los periodistas, el comportamiento de los propietarios de los medios de comunicación, el valor de los ciudadanos y los problemas sociales, es como recibir una dosis de realidad acompañada de nuestra inoperancia por modificar las actitudes y valores perdidos. Es una experiencia demoledora que nos invita a reflexionar sobre lo que están haciendo él y los demás hombres de prensa de la actualidad, sobre lo que nos toca a nosotros como futuros profesionales y sobre la esperanza que aún nos aguarda. “Yo creo mucho en la nueva generación”, afirma.

Actualmente, el quehacer periodístico ha cerrado sus puertas a la competencia guiada por el ‘fair play’. La importancia, desde hace mucho tiempo, dejó de girar en torno a la preocupación por las verdaderas necesidades del ciudadano. “No es de ahora, siempre ha sido así”. Los periodistas luchan más por la inmediatez de la información que por la interpretación y el análisis. En Augusto Riera, este tema parece no hacer mella. “Si te das cuenta, todos hacen un avance noticioso, luego la desarrollan”, dice.

- ¿El periodista impone la actualidad y la verdad?
- Hay otros elementos, al menos en el país, que establecen la agenda diaria.

- ¿Cómo cuáles?
- Los políticos vinculados a los escándalos. El propio gobierno central a través de sus sistemas psicosociales. Por ejemplo el tema que generó toda una cobertura nacional y la concentración de toda la prensa fue la liberación de Magaly Medina. Hay elementos externos que no tienen que ver, necesariamente, con los propietarios ni con los periodistas y menos con la ciudadanía; es decir, hay elementos que son utilizados para distraer. Es el gobierno central y cierto sector de la clase política del país quienes determinan qué temas deben tocarse y en qué momento.

- ¿No que los medios de comunicación y hasta los mismos periodistas tienen independencia?
- El periodista maneja su agenda diaria pero para cuestiones específicas. Lamentablemente, la sociedad del consumo te lleva a darle mayor presencia y porcentaje al escándalo, no por la agenda generada por el periodista o por el medio sino generada por las personas vinculadas al poder estatal o al poder político.

- ¿Lo que quiere el público, eso hay que darle?
- Esa es la realidad, sino los diarios chicha no tendrían el nivel de venta que tienen. Lamentablemente nosotros caemos en lo mismo.

- ¿Por qué se cae en lo mismo?
- Queramos o no, los medios de comunicación son empresas. Y las empresas buscan rentabilidad basada en la venta de diarios, en el nivel de audiencia y el número de televidentes. Cuantas más ventas mayor publicidad se va a obtener. Pienso que deben surgir medios alternativos con la nueva generación de periodistas, con una mentalidad distinta, plantear medios con una agenda distinta, preocupada por temas que verdaderamente le interesen al ciudadano.

- ¿Ahora se apela más al sensacionalismo?
- Yo lo he llamado la “magalización” de los medios de comunicación.

- ¿Cómo se evalúa la relación de los periodistas con los directivos del medio? El Comercio despidió a varios de sus trabajadores por los ‘petroaudios’.
- El ejemplo grafica y refuerza la tesis de que los medios de comunicación se preocupan más por la rentabilidad que por el no ocultarle la información a los ciudadanos. Al final las noticias no son de los medios de comunicación, son propiedad de la ciudadanía. Lamentablemente la realidad en el país y en el mundo dice que impera el poder económico y el poder político.

- Esto a pesar que El Comercio está considerado como un diario serio.
- Si realmente los propietarios del diario El Comercio fueran serios no tendrían El Trome.

La objetividad periodística tiene que ver con la presentación de los hechos noticiosos tal cual sucedieron. Sin embargo, esta es una situación difícil ya que nadie en el mundo puede reconstruir un suceso tal cual. Siempre existirán temas a las cuales se les dará mayor espacio que a otros, por diversas razones: el despliegue, el enfoque, la interpretación; posiciones subjetivas que impiden la objetividad.


El 11 y 12 de abril del 2007, acorralado por los arrebatos de los funcionarios regionales, dirigentes gremiales y sindicalistas, guardaron en el recuerdo de Augusto una experiencia difícil de olvidar. Poco después de haber informado sobre la contundencia de la protesta (probablemente por un error de interpretación) se vio envuelto en boca de todos los medios por, supuestamente, minimizar la medida de lucha. Fue la principal víctima agredida por la turba. Como nunca, un periodista se convirtió en la principal noticia del medio.

Fue precisamente, un error de percepción el que condujo al Presidente Regional César Álvarez Aguilar a pronunciar un discurso incendiario contra los periodistas chimbotanos, específicamente contra Augusto Riera, hasta entonces figura emblemática de RPP con la Rotativa Regional. Sólo se salvaron quienes declararon abiertamente su favor a la lucha antiaprista. Una prueba más de que la objetividad periodística es sinónimo de imposible, con lo cual Riera también coincide.

La objetividad periodística es parte del debate en el interior de las aulas universitarias. Los profesores se preocupan en que los egresados la practiquen. “Pero eso es difícil. Ser objetivo significa dar a conocer un hecho tal cual, sin colocar ningún matiz personal. Nosotros venimos con patrones muy cimentados por nuestra propia formación, tenemos nuestras propias creencias religiosas, opciones políticas, nuestro propio estrato social. Todos estos elementos, entre otras cosas, van a influenciar al momento que tú escribes un artículo. Creo más en la responsabilidad periodística. Es mucho más fácil ser responsable que tratar de ser objetivo”.

- ¿Y eso, lógicamente, tiene que ver con la verdad?.
- Obvio, la responsabilidad basada en la verdad. Aún cuando no puedes ser bastante objetivo, no necesariamente estás faltando a la verdad, porque es cuestión de percepción. El periodismo no puede ser objetivo sino veraz, o acercarse más a la verdad.

- Ahora se puede hallar información de todo tipo, por todos lados y a toda hora. ¿Mientras más información hay mayor libertad?
- No, yo no creo. Lo que está provocando el avance tecnológico es un libertinaje en todos sus niveles: informativo, educativo, desarrollo personal. Utilizamos la tecnología para chatear, buscar enamorada, generar exhibicionismo. Lamentablemente, no toda la información que conseguimos a través del Internet responde a elementos bibliográficos creíbles. Lo mismo ocurre en la parte noticiosa, principalmente en los bloggers. Es un mundo donde todos quieren opinar e informar. Hemos llegado al libertinaje y con ello estamos eludiendo los patrones y los principios del periodismo. El avance tecnológico nos está rebasando los factores del control periodístico.

- ¿Y eso mismo genera confusión en el público.?
- Obvio. Creo que estar sentado a través de páginas responsables que cuentan con un director, fáciles de identificar, que cuentan con una producción virtual, recién es donde existen ciertas responsabilidades. No pasa lo mismo en información suelta que se encuentra en el navegador, donde no sabes quién lo firma, o si la persona que lo firma realmente es quien dice ser. Hay demasiada información y muchas, nada creíbles, nada veraces.

El desarrollo tecnológico, según Riera, permite al ciudadano tener mayor presencia en el manejo de la información y opinión. Hay páginas web donde compromete la presencia de reporteros ciudadanos. “No tendrá la denominación y preparación de un periodista como tal, pero se le da la oportunidad de contar sobre cualquier hecho noticioso del cual es testigo presencial. Hecho que no nos permite un diario impreso”.

- ¿Eso no significa un peligro para los periodistas?
- Para nada.

- Ellos también informan sobre lo que piensan es noticioso ¿Cuál sería el trabajo de los periodistas?
- Lo que nos va generar a los periodistas es mayor exigencia en profesionalismo, profundización, en buscar otras opciones. Los ciudadanos cubren solo un aspecto de los hechos noticiosos, nunca darán cobertura a temas policiales, hechos de política u otro tipo de agenda. El ciudadano común y corriente siempre se va preocupar por los problemas que hay en su comunidad y su entorno más próximo. La presencia de los ciudadanos debe exigirnos a no ser avasallados en algún momento. Si el periodista no está preparado para todo este boom, con la presencia de ciudadanos y del crecimiento informativo, podría quedar rezagado. No va a perder su espacio, pero puede ser rezagado.

ANIMALIZAR NO ES HUMANIZAR
“Cuando resulta difícil ponerse de acuerdo sobre algún tema importante o los criterios de interpretación son muy distintos e irreconciliables, la tendencia casi natural es considerar el pensamiento del otro como ideológico. Esto significa descalificarlo, asumiendo además que la ideología siempre está en las otras posiciones del otro, nunca en las propias. Frente a la ideología que se denuncia, se supone que lo propio es lo objetivo, lo verdadero, lo evidente”, sostiene Pepi Patrón en una de sus columnas publicadas por La Revista de la República. En el medio local esas diferencias se tornan indudables.

Hablamos entonces de un trabajo periodístico bastante alejado de la objetividad, la verdad y la honestidad. Para Augusto, quien no quiere caer al punto de criticar, calificar y cuestionar el trabajo de las personas por más negativos que fueran, estas circunstancias responden a elementos externos generados por la economía, la política y los intereses personales y políticos de cada uno. “Finalmente –considera- es el público quien define sus propias conclusiones, y creo que ya las tiene”.

¿Qué culpa tiene la rata de ser rata?, se pregunta Jaime Bayly. “Es una vida muy difícil la que le ha tocado enfrentar”. Riera insiste en que toda persona, por más delincuente que sea, se merece respeto y no pretende animalizar a ningún ser humano. En una ocasión fue criticado por un medio local por ‘no pronunciar las palabras con todas sus letras’, en respuesta a una publicación donde el alcalde de Nuevo Chimbote fue comparado con el roedor de los matorrales.

“No es que no pude, no quise decirlo”. Augusto sostiene que es su derecho. “Si otros quieren señalar y se rasgan por eso, es cuestión de cada uno. Yo pretendo, particularmente, humanizar al periodismo. Y animalizando a la gente no estás aportando nada, sino generando la satisfacción de unos cuantos y no de la mayoría. No creo que a la mayoría le guste ofenderse o establecer valores que no están dentro de los cánones de una sociedad normal, pensante, evolucionante. Yo pretendo evolucionar, e insultando a la gente, menoscabando sus capacidades o calificándolos, a mí no me hace sentir bien”.

“El periodismo puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios”, pronunció Luis Miró Quesada, en una época donde, tal vez, se empezaba a sentir el endiosamiento de los periodistas por el poder que su profesión le confería.

Hoy, en esta conversación, que ya se prolongó por más de una hora – se planeó media-, Augusto vuelve a enfatizar sobre ese mal ejercicio de la profesión. “Depende de la forma como tú la ejerzas. A través del periodismo se puede generar el desarrollo de un pueblo, establecer premisas de valor en los seres humanos. Si tú ejerces noblemente la profesión vas a contribuir con el civismo y con el quehacer ciudadano. Pero lamentablemente hay muchos cuestionamientos en la prensa nacional y local, porque hay periodistas que responden a otros intereses subalternos, chantajes, coimas, y no a la ciudadanía”.

- La escena que me formo sobre la nobleza de la profesión es cuando se preocupa por los problemas sociales y la vileza de los oficios cuando llaman al Diario de Chimbote el suplemento de Valentín Fernández y a La Primera, el suplemento de Cesar Álvarez.
- Es tu opinión. A mí siempre los lectores y oyentes me han merecido mucho respeto. A veces los periodistas consideramos que podemos burlarnos de la capacidad de análisis que tienen los ciudadanos. El ciudadano independiente, y no aquel que responde a intereses asociados de tal o cual autoridad, sabe quién es quién, sabe qué medio está alineado con quién, no lo vamos a sorprender. Tanto el lector, el oyente y el televidente son bastante perspicaces e inteligentes. Nunca he señalado al alguien y menos lo voy hacer ahora porque es tarea del ciudadano sacar sus propias conclusiones. Y creo que ya las tiene.

- Pero ahora muchos medios coinciden en una información y otros tantos no. ¿A quién creerle?
- ¡A quién creerle! A tu conciencia.

- Yhony Espinoza dice muchas mentiras y mucho público le cree.
- Eso de mucho público es demasiado genérico. Hay un sector que está relacionado a los intereses que responde la persona que has mencionado, gente que tiene cierta ligazón con el gobierno regional por señalar algo abiertamente. No todos tienen esa credibilidad que él considera. Y lo que considera es que tiene un buen nivel de audiencia y un peso importante a nivel de opinión.

- ¿Llega a tener opinión?
- En las grandes mayorías no, pero sí en un sector. Un sector que quiere escuchar lo que él va a decir.

- ¿Al final se aduce que más lo escuchan por diversión que por informarse?
- Magaly tiene un nivel de audiencia por lo histriónica que se ha vuelto últimamente en la forma como emite el mensaje. Aparte del chisme y los temas bajos que ella toca, básicamente es el estilo. Si Magaly propaga la información, que en su momento dio a conocer, en un estilo aburrido, tenlo por seguro que no va a tener audiencia. Y tanto Yonhy como Carlos Padilla, tienen un buen timbre de voz, bastante peculiar, populachero, que les permite también tener una audiencia importante; que no es lo mismo que tener audiencia, credibilidad y respeto.

- Sin embargo por al escucharlos a ellos dejan de sintonizar otros programas que podrían darle información más válida.
- Es la realidad. Por ejemplo Radio Santo Domingo (RSD) tiene un buen formato informativo, creo que es el mejor y hay que reconocerlo, pero los chicos que conducen los programas no cubren las expectativas del ciudadano. El ciudadano quiere que le cuenten la noticia de manera más divertida, más coloquial.

- ¿Sensacional?
- No necesariamente tiene que ser sensacional o sensacionalista para generar interés en la gente, tiene que ser histriónico en cuestiones de diálogo. Un formato rígido no pega, la chabacanería sí.

Las aspiraciones de Augusto Riera giran en torno a convertirse en catedrático universitario. Por lo pronto, ya formó su consultorio de consulta psicológica –carrera recién culminada- y no piensa quedarse en el periodismo para siempre. “Hay que dejar espacio para los jóvenes”, menciona.

Pronunciado eso, llega a nuestra mente preguntarle por la ética periodística, ese concepto casi obligado para cada uno de los hombres de prensa y de la sociedad en general. El tema, hace que todos nuestros sentidos se cierren en una encrucijada donde lo sensorial se está sobreponiendo a lo racional. Hoy la competencia ya no es laboral con ‘fair play’, sino comercial y desleal. Muchos amigos se han perdido, pero eso para Augusto no es un condicionante en su trabajo. “Lo más importante es la gente”, expresa.

“No creo que la ética no se practique, nunca generalizo, si generalizamos nos equivocamos. En Chimbote hay excepciones. Yo insisto en la gente de RSD, ellos marcan un patrón distinto en el periodismo local. Se manejan con muchas responsabilidades. A nivel de diarios creo que también hay honrosas excepciones”. Tal vez, el sentido de no llegar a juzgar al periodismo chimbotano y los contrastes entre La Primera y El Diario de Chimbote, le llevan a cuidarse en cada una de las palabras que va pronunciar cuando se le interroga sobre el comportamiento de la prensa local. Es su derecho no hacerlo y es el respeto al trabajo que realizan, al margen de todo.

- Algunos medios locales siempre llegan criticar y juzgar los temas en desacuerdo ¿Por qué, si la función del periodismo es de informar?
- Hay un endiosamiento del periodista y espero que en ustedes no pase eso. Hay una frase que dice dale poder a un ser humano y lo conocerás profundamente. El periodismo te da poder. El hecho que seas periodista y trabajes para un medio importante, o ya estés de alguna manera con un carné en la mano donde dice prensa, te abre muchas puertas y te da facilidades para relacionarte con las principales autoridades y empresarios. Esa andanada de poder que te genera ser periodista, te trastoca como ser humano, te genera todo un cambio. Es una cosa que nos pasa a todos. Incluso, hemos sido el blanco de algunos ataques porque consideran que tienen la verdad, que no se equivocan y que todos deben pensar como ellos. No, yo no tengo que pensar como ellos, yo debo responder a mis propias formas de ver las cosas, a mis propios principios y a mis propios valores, a mí me merecen respeto.

- Sin embargo es un daño para los periodistas, el público lo denigra y ya no cree en la profesión.
- Los periodistas de una alguna manera somos hombres públicos y siempre vamos a estar expuestos, aunque se tenga un principio sólido de la mano con la ética y los valores. Siempre va haber alguien que te va a cuestionar, por la siguiente razón: si tú haces una cobertura que atenta contra los intereses de Álvarez Aguilar, su gente te va atacar y te va a decir que Valentín te ha pagado, cuando ataques a Valentín va a ocurrir lo mismo. No hay un punto medio. Entonces, la gente cree que los periodistas no son objetivos. Para ellos, mientras no les des cobertura no serás independiente. El periodista en algún momento debe tomar posesión en una situación determinada, porque considera que sí está haciendo una buena gestión, eso no significa que no puedas cuestionar a otras personas.

Eso significa también que se puede perder muchos amigos. “No se debe mezclar el trabajo con la amistad”, asegura Augusto. Paradójicamente, el ejemplo que nos manifiesta tiene que ver con los políticos, ‘quienes en sus oficinas se dicen de todo y afuera llevan una vida normal’. Con Álvarez, amigo de Augusto desde el colegio, no sucede lo mismo. Resultó ser una ofensa el que se le diga algunas verdades sobre su gestión. Eso no le preocupa. “Lo importante es la madurez que se debe manifestar en cada compromiso que se tiene con el ciudadano”, insiste.

- ¿Cómo elaboras tu agenda noticiosa?
- A nivel de la radio tenemos una editora que elabora la agenda y que nos da comisiones de trabajo. Yo respondo a la agenda que la radio maneja. De manera independiente, haciendo seguimiento a las informaciones.

- En Chimbote existen muchas situaciones problemáticas: la contaminación, los pueblos jóvenes, las invasiones. ¿Cómo se prioriza cada tema?
- Lamentablemente eso no es noticia si no se trata de un desalojo. Tú invades, no es noticia para nadie, pero si hay un desalojo en esa invasión y hay enfrentamiento y hay balacera, estamos todos los periodistas. El periodismo cívico aquí en Chimbote no se ejerce.

- ¿Eso nos conlleva a decir que el periodismo local se interesa más por mostrar que por aportar, por conmover antes que reflexionar?
- Nos movemos en cuestión del día a día generada por el ambiente mismo, por la sociedad misma, por la clase política misma y no nos preocupamos por temas que están ahí y que son importantes y significativos, que además generan reflexión, cambio, desarrollo. Lamentablemente en Chimbote y en nuestro país no generamos ciudadanía, informamos por informar, muchas veces damos información irrelevante.

- ¿Por qué? ¿No hay posibilidades de cambio?
- Por qué… respondemos a los intereses de la política generado por la empresa. Por qué no se hace es muy buena pregunta. Pero, yo creo mucho en la nueva generación, no creo que debe salir con una mentalidad distinta, con mucha esperanza. Pero, lamentablemente, el sistema te absorbe, el estamento de la forma como se establece el periodismo absorbe a todos. Muchas veces el joven sale de la universidad con distintos ímpetus, pero se deja absorber.

- Va también del lado comercial. En el periodismo local la mayoría de programas trabajan a base de concesiones. Incluso, en el mundo. Leí que el New York Times cerrará su edición impresa y su dedicación será exclusivamente virtual. Es mayor ganancia en publicidad.
- El poder económico una vez más. Somos una sociedad comercial y consumidora. Eso hace que perdamos horizonte en función a otros elementos que están en la sociedad, que no son tomados en cuenta. Además que los dueños de los medios de comunicación no son periodistas sino empresarios que optan más por el beneficio comercial.

DECISIÓN SUICIDA
Lamentablemente. Es una palabra que se ha incrustado en el vocabulario de Augusto Riera como el granito que se pega en el cuerpo cuando algo malo nos amenaza. Lamentablemente. Vivimos en una sociedad donde el profesionalismo es absorbido por la cotidianeidad y el facilismo. Siempre resulta vencedora la realidad. Nuestra realidad.

El ser periodista no siempre es una decisión sencilla. La actualidad nos dice que se trata de una carrera saturada, sin beneficios ni aspiraciones válidas para nuestro futuro. Pero es una profesión que lleva impregnada la pasión. Aquella pasión que se lleva por dentro. En el corazón. En el amor al trabajo. En cada una de las decisiones que se tomarán sin medir las consecuencias – caso curioso- a pesar de existir un gran precedente.

La entrevista con Augusto nos lleva a definir que, realmente, es muy difícil prevenir antes que lamentar durante la labor de un reportero. Del reportero comprometido con la búsqueda de la verdad y, comprometido con su público y el medio para el cual trabaja. Nos atrapa encasillados en la vorágine incierta que nos negamos aceptar. Y es que, sin lugar a dudas, de haber conocido la información que manejaban los ocho periodistas asesinados en Uchuraccay, nuestra decisión habría sido la misma. Enfrentar, ciegamente, los riesgos que al final nos conducen a la verdad.


- ¿Qué significó para Ud. la masacre de Uchuraccay?
- El hacerme periodista. Tras este evento yo decidí ser periodista. No sé, algo suicida posiblemente, pero sucedió cuando aún estaba en el colegio. Hice seguimiento y tengo recortes de aquel aciago día.

- En tu libro también lo mencionas
- Me generó la idea de escribir un libro. El libro está dedicado a los Mártires de Uchuraccay. El mensaje del libro es básicamente eso, cómo los periodistas podemos, a veces, sacrificarnos, ofrecer, ofrendar nuestra vida por buscar la verdad. Ellos trataron de encontrar la verdad, porque en la prensa capitalina se informaba sobre la matanza de los comuneros, sobre el exceso de los sinchis y de las fuerzas armadas.

- ¿Por qué no midieron los riesgos?
- El periodista provinciano y el capitalino a diario exponen su vida. Tú vas a dar una cobertura y no sabes qué es lo que va ocurrir en el camino. Recuerdo el accidente que tuvo Nelson Vasquez cuando iba al encuentro de Lourdes Flores por la campaña presidencial última. En otra ocasión, cuando subíamos hacer una cobertura periodística al Cerro de la Paz cuando llegó Fujimori, la camioneta en la que íbamos los periodistas casi se precipita. Los periodistas siempre estamos expuestos.

- ¿Eso es actuar por pasión?
- Creo que es un poco responder a esa vocación que se tiene como periodista y al querer llegar a la información. Ser testigo directo, que nadie te cuente. Significa llegar al lugar, levantar la información y desarrollarla con los datos obtenidos de primera mano. Todos los días hay riesgos. Tú sales a alguna movilización y no sabes qué loco pueda estar detrás y te pueda agredir. Recuerdo el abril de hace dos años, en Santa, a raíz de la conducta irresponsable del presidente regional casi me linchan. Fui atacado por una turba. Felizmente un grupo de periodistas me protegió y pude salir, tuve que estar camuflado entre ciudadanos, me tuve que esconder, imagínate. Yo creo que los periodistas estamos y siempre vamos a estar expuestos a eso. La medida de que quieras ejercer el periodismo con la pasión que significa ésta y cualquier profesión por más insignificante que pueda ser y le impregnas pasión vas a correr riesgos, y estar expuestos a muchas cosas.

- ¿Y esa pasión no está que se pierde?
- En algunos.

- ¿No es en muchos?
- No en todos.

- La masacre de Uchuraccay les dolió más a los periodistas de entonces, y lo que reclaman a los periodistas actuales es pasión por la profesión.
- Creo que sí hay pasión. Lamentablemente creo que hay otros factores que afectan esa pasión. El factor económico nuevamente. La mayoría de periodistas de Chimbote se autosostienen. Contratan un espacio y tienen que pagar a la empresa en vez de que la empresa les pague a ellos. Este autosostenimiento genera la preocupación en buscar más publicidad. Eso juega en contra de la pasión periodística que estoy seguro está ahí, pero que algunos lo están perdiendo. La profesión del periodista, de todas maneras genera cierto desgaste y decepción a veces, cuando no hay un reconocimiento de la ciudadanía. Te cuestionan, te señalan, y eso te genera cierta desazón y desilusión.

- Otro precedente que Uchuraccay dejó en los periodistas es el preparar y evaluar el terreno antes de ir hacia él.
- Es que en el tema del trabajo que se ejerce siempre hay un nivel de riesgo por más previsión que pueda haber.

- Pero en este caso, a pesar de las matanzas que se conocían y de la acción terrorista, decidieron aventurarse sin medir consecuencia alguna.
- Las únicas armas que tiene un periodista no son más que una pluma, una grabadora y su cámara filmadora, no hay otra forma de prevenir. Lamentablemente nosotros no podemos ir armados para prevenir algún ataque.
- Sin embargo, por lo menos ahora ya se analiza el terreno y mide los posibles riesgos.
- Si tú tendrías que hacer una cobertura como hicieron los ocho colegas en las mismas condiciones ¿lo harías?
- Claro que sí.
- Yo también lo haría. Cualquier periodista lo haría. Y vas con los ojos vendados, no sabes lo que vas a encontrar. Yo no creo que haya forma de poder prevenir eso. En cualquier marcha, no sabes si quienes están con palos en algún momento te puedan atacar o una piedra te pueda caer en la cabeza. Por ejemplo cuando arrojan gases, todos los periodistas tendríamos que andar con mascarilla, eso es prevenir, pero todos no podemos acceder a eso.

No hay forma de prevenir los riesgos a los que se va someter un periodista en el ejercicio de su profesión. No hay forma de ser objetivo. No hay forma de revertir el interés comercial de los medios de comunicación sin generar discrepancias que muchas veces terminan en el despido de uno u otro. Los problemas sociales no son tomados en cuenta mientras el hecho no genere escándalo. El endiosamiento que genera el ser periodista nos lleva a tomar actitudes antisociales y muchas, veces, incrustadas solo en el interés particular.

- ¿Cuál es el comportamiento del periodismo local, en dos palabras?
- Demasiada irresponsabilidad en el manejo de la información e inmadurez en quienes ejercemos la profesión. En su mayoría.

Las conclusiones de una conversación basada en la esperanza de lograr el cambio de una profesión que, después del destape del caso Watergate, prometía ser el ente fiscalizador por naturaleza. y una presión con muchas influencias en el quehacer político, fueron con el tiempo, cambiando de estrategias y formas, de intereses y pasiones, de presencias y mentiras abnegadas; guiadas por el pesimismo y la aflicción por aquello de que nada puede cambiar.

Augusto Riera Rodríguez, como muchos, tiene la esperanza en las nuevas generaciones, amenazadas por la absorción de la adversidad. Nosotros también estamos esperanzados en ello. Son nuestros mejores deseos. Y, lo más importante es que lo podemos realizar. Pero es cuestión de juntar esfuerzos y voluntades. De tener prioridades claras. Una afirmación trillada que, de tomarlo en cuenta, permitiría que el mundo sea mejor.

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